El Puerto Exterior de San Antonio recibió aprobación ambiental de forma unánime por parte de la Comisión de Evaluación Ambiental de Valparaíso, marcando un hito clave para una de las obras de infraestructura más relevantes del país.
El proyecto, impulsado por la Empresa Portuaria San Antonio, contempla una inversión público-privada cercana a los US$4.450 millones y busca ampliar la capacidad logística del principal puerto chileno, permitiendo atender embarcaciones de mayor tamaño y aumentar el movimiento de carga.
La aprobación llega después de seis años de tramitación ambiental, periodo en que la iniciativa recibió miles de observaciones y debió presentar antecedentes complementarios. La sesión de la Comisión de Evaluación Ambiental estaba programada para este martes 26 de mayo, según la tabla oficial del Servicio de Evaluación Ambiental.
Qué contempla el proyecto
De acuerdo con la información oficial del Puerto San Antonio, el Puerto Exterior contempla la construcción de dos terminales de 1.730 metros cada uno, infraestructura que permitiría triplicar la capacidad actual de transferencia hasta 6 millones de TEU al año. Además, estaría preparado para atender simultáneamente ocho portacontenedores de 400 metros de largo.
La iniciativa también considera un molo de abrigo de aproximadamente cuatro kilómetros y nuevas explanadas portuarias. Según Radio Bío Bío Valparaíso, el proyecto podría generar cerca de 2.000 empleos directos en la comuna y se proyecta que esté operativo hacia 2036.
La Tercera informó que el proceso de licitación para obras de abrigo y conexas se concretaría durante 2026, con recepción de ofertas técnicas en julio y ofertas económicas en agosto. La construcción de la extensión portuaria se estima para el primer semestre de 2027.
Una obra clave para el comercio exterior
El proyecto ha sido presentado por la empresa como la mayor infraestructura portuaria de comercio exterior del siglo XXI en Chile. Su objetivo es responder al aumento de carga proyectado para las próximas décadas y mejorar la competitividad logística del país.
San Antonio es actualmente un punto estratégico para importaciones y exportaciones. Por eso, el avance del Puerto Exterior es visto por sus impulsores como una respuesta a la necesidad de contar con mayor capacidad portuaria en la zona central, especialmente frente al crecimiento del comercio marítimo y al tamaño de los nuevos buques.
El gerente general de Empresa Puerto San Antonio, Fernando Gajardo, valoró la aprobación y sostuvo que Chile necesita recuperar posición en la transferencia de carga, tanto a nivel latinoamericano como mundial.
Observaciones ambientales y cuestionamientos
La aprobación ambiental no elimina todos los cuestionamientos. Durante el proceso, el proyecto recibió una alta cantidad de observaciones ciudadanas, con inquietudes vinculadas al impacto en ecosistemas costeros, humedales, calidad de vida y relación puerto-ciudad. País Circular reportó que el Estudio de Impacto Ambiental recibió más de 3 mil observaciones ciudadanas durante la etapa de participación.
Organizaciones ambientales han advertido posibles impactos sobre el humedal del río Maipo, las lagunas de Llolleo y la zona marino-costera. Ladera Sur, por ejemplo, consignó críticas de especialistas que han cuestionado los riesgos ambientales del proyecto.
Con todo, la aprobación unánime de la Comisión de Evaluación Ambiental permite que la iniciativa pase a una nueva etapa, marcada por licitaciones, diseño de obras y eventuales reclamaciones administrativas o judiciales que puedan presentar opositores al proyecto.
Un hito tras años de permisología
La decisión representa un avance relevante para una obra que llevaba años en evaluación. Para sus defensores, la aprobación del Puerto Exterior de San Antonio es una señal positiva para la inversión, la infraestructura y la competitividad del país.
Para sus críticos, en cambio, el desafío será asegurar que el desarrollo portuario no avance a costa del medioambiente ni de la calidad de vida de la comunidad local.
El debate que viene estará marcado por cómo el proyecto logra compatibilizar crecimiento económico, protección ambiental y beneficios concretos para la ciudad de San Antonio.
Patricio Mecklenburg / Wikimedia Commons