Crujientes, saladas y difíciles de asociar a un solo lugar. Las papas fritas aparecen hoy en restaurantes, cadenas de comida rápida y cocinas de buena parte del mundo. Su origen, sin embargo, está bastante menos resuelto de lo que parece.
Cada 20 de agosto se celebra el Día Mundial de las Papas Fritas, aunque no existe claridad sobre el acontecimiento que habría dado origen a la fecha. La conmemoración se ha extendido internacionalmente y también ha sido recogida por organismos públicos, como el Servicio de Información Agroalimentaria de México. En Chile, la efeméride lleva años celebrándose durante la misma jornada.
Pero este año existe una razón adicional para mirar la historia desde Chile.
En abril de 2026, la revista académica RIVAR, editada por el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago, publicó la investigación Sobre el origen de las papas fritas: Evidencia desde Nacimiento, Chile siglo XVII, de Gonzalo Rojas Aguilera, de la Usach, y Javier Arredondo Encina, de la Municipalidad de Nacimiento.
Su punto de partida es un episodio ocurrido hace casi cuatro siglos.
Un banquete en Nacimiento en 1629
El 29 de noviembre de 1629, en plena frontera colonial del Biobío, se celebró un banquete en el Fuerte de Nacimiento tras la liberación del militar español Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, quien había permanecido cautivo entre comunidades mapuche.
El episodio quedó registrado posteriormente en su obra Cautiverio feliz. Al describir la abundancia de alimentos que llegaron hasta la mesa, Núñez de Pineda menciona pescados, mariscos, legumbres, huevos y una preparación que hoy resulta inesperadamente familiar:
“unas enviaban las papas fritas”.
La investigación de Rojas y Arredondo sostiene que esta referencia constituiría el registro escrito más antiguo conocido hasta ahora de una preparación denominada explícitamente como papas fritas, anterior en más de un siglo a los testimonios europeos contrastados por los autores.
La frase, sin embargo, no basta por sí sola para proclamar a Nacimiento como el lugar donde se inventó la papa frita moderna.
Los investigadores realizaron también análisis documental y filológico, revisaron las técnicas culinarias disponibles durante el siglo XVII e indagaron en los ingredientes que podían utilizarse para freír. En ese escenario existían grasas de animales introducidos por los europeos, utensilios metálicos y también aceites obtenidos de plantas locales como el madi.
Su hipótesis apunta así a algo más complejo que una invención atribuible a una sola persona o nación: una preparación nacida del intercambio cultural en la frontera entre comunidades mapuche y españoles, combinando la papa andina con técnicas de fritura existentes en el mundo mediterráneo.

Una historia menos europea de lo que pensábamos
Durante décadas, el relato sobre las papas fritas ha estado dominado principalmente por Francia y Bélgica, países que mantienen sus propias tradiciones sobre el nacimiento de la preparación.
La investigación chilena no demuestra de manera definitiva que esas versiones sean falsas ni que las papas fritas, tal como las conocemos actualmente, hayan sido inventadas en Nacimiento. De hecho, los propios autores reconocen que todavía no existe evidencia arqueológica concluyente y presentan el origen sudamericano como una hipótesis abierta a nuevas investigaciones.
Pero el documento de 1629 agrega una pieza incómoda para una historia tradicionalmente contada desde Europa: en el actual territorio chileno alguien ya estaba escribiendo literalmente sobre “papas fritas” mucho antes de las referencias europeas que suelen formar parte del relato gastronómico.
Y la conexión de Chile con este alimento no termina allí. El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) identifica a Chile como un subcentro de origen de la papa y al archipiélago de Chiloé y Los Chonos como territorio de diversificación del grupo Chilotanum, cuyo germoplasma posteriormente tuvo un papel importante en el desarrollo de variedades modernas cultivadas alrededor del mundo.
Eso tampoco significa que “la papa sea chilena”: su domesticación se remonta a los Andes sudamericanos y el centro de origen de Solanum tuberosum se sitúa en el área andina entre los actuales Perú y Bolivia. Pero sí ayuda a entender que la historia global del tubérculo tiene raíces americanas mucho más profundas que su posterior adopción europea
De documento histórico a identidad local
Nacimiento ya comenzó a transformar el hallazgo en parte de su identidad cultural.
En 2025, el Ministerio de Agricultura respaldó la propuesta municipal de declarar el 29 de noviembre, fecha del banquete de 1629, como Día Nacional de la Papa Frita. La iniciativa buscaba además poner en valor la dimensión patrimonial y mapuche de la preparación.
Ese mismo año, la comuna realizó su primera Fiesta de la Papa Frita Mapuche en el Fuerte Histórico de Nacimiento. Según cifras entregadas por el municipio, más de 15 mil personas participaron durante sus dos jornadas.
Quizás la pregunta, entonces, no sea solamente quién puede quedarse con el título de “inventor”.
La historia de las papas fritas muestra cómo un producto andino terminó cruzándose con nuevas técnicas, culturas y territorios hasta convertirse en una comida prácticamente universal. Y un documento escrito en el Biobío hace casi 400 años obliga, al menos, a ampliar el mapa: la historia de uno de los alimentos más globales podría ser bastante menos europea de lo que durante años nos acostumbramos a contar.
Imagen generada con Inteligencia Artificial. El Carrerino 2026.