Dos miembros de la campaña presidencial del candidato de derecha Abelardo de la Espriella, fueron asesinados a tiros el viernes en una zona rural de Colombia, informaron autoridades. De la Espriella ya había recibido amenazas de muerte de parte del ELN en febrero, por lo que ha aparecido en diferentes apariciones detrás de vidrios blindados y chaleco antibalas, mientras que Paloma Valencia, candidata de derecha e incluso Iván Cepeda, Senador y candidato oficialista, también han denunciado amenazas de muerte
La campaña avanza con fuertes esquemas de seguridad en medio de una ola de atentados y asesinatos en el país.
Según un comunicado del equipo del candidato De la Espriella, el coordinador local de campaña Rogers Mauricio Devia, ex alcalde del municipio de Cubarral y su asesor Eder Fabián Cardona fueron abordados en la noche del viernes por cuatro hombres armados en motocicletas mientras se desplazaban por el departamento de Meta, una zona rural del centro-este colombiano, tras recoger publicidad electoral. Después de conocer la muerte de los dos colaboradores de su equipo el candidato De la Espriella dijo estar “con el alma rota” y ha indicado al gobierno de Gustavo Ptero como culpable por haberle “dado aire a los grupos narcoterroristas” que extienden el terror en el país.
La Defensoría del Pueblo declaró al respecto en X que “Estos hechos son de extrema gravedad y preocupación en sí mismos, pero también porque ocurren en el contexto electoral, por lo que afectan gravemente el ejercicio de los derechos políticos y la participación democrática”.
Este 31 de mayo se celebrarán elecciones en Colombia en las que se decide la continuidad de la extrema izquierda de Gustavo Petro de mano del candidato Iván Cepeda o un cambio de timón hacia la derecha con Abelardo De la Espriella, ateo convertido y el candidato favorito de la derecha colombiana que polymarket posiciona como el con más chances de llegar al ballotage junto con el izquierdista Cepeda. De la Espriella, cercano al estilo de Nayib Bukele, ha creado polémica por su dura posición frente a la delincuencia declaraciones como “los voy a fumigar”, refiriéndose a las bandas de narcoterrorismo que han asolado por años a Colombia y que durante el último tiempo han recrudecido su actuar cuando se acerca el final del gobierno de Gustavo Petro.
Como uno de los bastiones históricos de las extintas FARC, la zona rural de Meta tiene presencia de rebeldes guerrilleros y es uno de los corredores de tráfico de cocaína en el país.
En Colombia es habitual que los grupos armados, que se financian de actividades ilegales como el narcotráfico y la extorsión, ejerzan presión violenta para influir en las elecciones.
La candidata a la vicepresidencia del izquierdista Iván Cepeda, Aida Quilcué, fue secuestrada durante unas horas en febrero por un grupo de rebeldes disidentes del acuerdo de paz de 2016 que desarmó al grueso de las FARC y que durante los últimos meses han visto recrudecer sus acciones violentas.
Otra disidencia guerrillera es sospechosa de haber ordenado el magnicidio contra Miguel Uribe, baleado durante un mitin en Bogotá en junio del año pasado.
El crimen vuelve a revivir el fantasma de la violencia política en un país donde varios candidatos presidenciales fueron asesinados por el narco entre las décadas de 1980 y 1990.