Chile atraviesa una caída sostenida en la natalidad. La Tasa Global de Fecundidad (TGF) —el número promedio de hijos que tendría una mujer a lo largo de su vida fértil— pasó de 5,4 hijos por mujer en 1960 a 1,25 en 2022 y bajó provisionalmente a 1,16 en 2023 . Según el Ministerio de Hacienda, las estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) muestran que en 2024 la TGF alcanzó 1,03 nacimientos por mujer, la cifra más baja de la historia reciente; en 2024 se registraron 154.441 nacimientos, equivalentes a 7,7 por cada mil habitantes, un 11,3% menos que en 2023 y 44% menos que hace treinta años . En comparación con 1992, la tasa provisional de 2023 refleja una caída de 53,7%.
Esa tendencia también se ve en el número de nacimientos absolutos: en 2023 nacieron 174.067 bebés, 8 % menos que en 2022. El descenso no se explica por un rechazo a la maternidad sino por condiciones materiales y culturales. Un estudio del Ministerio de Hacienda concluye que 31 % de las personas mayores de 50 años tienen menos hijos de los que deseaban y que la baja natalidad está asociada a barreras económicas, laborales y de vivienda.
Las estadísticas vitales muestran además que la edad en que las mujeres tienen hijos se ha retrasado. En 2022 la tasa específica de fecundidad más alta se ubicó entre los 30 y 34 años (67,2 nacimientos por 1.000 mujeres), mientras que en 1992 el pico estaba en el tramo de 25 a 29 años con 135,4 hijos por cada mil mujeres. La maternidad adolescente se ha reducido drásticamente: la tasa entre mujeres de 15 a 19 años pasó de 64,6 nacimientos por cada mil jóvenes en 1992 a 11,0 en 2023.

Menos mujeres con hijos
El Censo 2024 confirma que cada vez menos mujeres en edad fértil tienen descendencia. Entre las mujeres de 15 a 49 años, el porcentaje de quienes tienen hijos o hijas cayó de 70,7% en 1992 a 56,6% en 2024. La mayor parte de la caída se produjo en los últimos siete años: en 2017 el porcentaje era de 65,6%, lo que implica una disminución de nueve puntos porcentuales. La síntesis censal también muestra que el promedio de hijos por mujer disminuye: 2,52 hijos en 1992; 2,29 en 2002; 2,05 en 2017 y 1,97 en 2024. Tres de cada cuatro madres en ese tramo etario tienen uno o dos hijos y solo el 7% tiene cuatro o más.
El descenso es más pronunciado entre las generaciones jóvenes. Solo el 2% de las mujeres de 15 a 19 años censadas en 2024 tienen hijos , mientras que en 1992 esa proporción era de 14,6%. Entre las mujeres de 20 a 29 años, la proporción de quienes son madres pasó de 65% en 1992 a 32,3 % en 2024. A nivel regional, las mayores proporciones de mujeres con hijos se concentran en Atacama, Tarapacá y Aysén; las más bajas se observan en la Región Metropolitana, Biobío y Valparaíso.
La carga invisible: pobreza de tiempo y cuidados no remunerados
Ser madre en Chile no es solo cuestión de decidir si se quiere tener hijos. El estudio “Mujeres y pobreza de tiempo en Chile” de la Fundación Sol, basado en la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2023, revela que más de la mitad de las mujeres (51,4%) se encuentra en situación de pobreza de tiempo, es decir, suma jornadas de trabajo remunerado y no remunerado que superan las 67,5 horas semanales. Entre los hombres el indicador llega al 41,5%, lo que deja una brecha de casi diez puntos porcentuales .
La sobrecarga se vuelve extrema cuando hay hijos. En hogares biparentales con hijos menores de seis años, el 71,6 % de las mujeres es pobre de tiempo . En aquellos con hijos de 7 a 12 años, el 59,4 % de las mujeres enfrenta la misma situación . Incluso si sólo se considera el trabajo no remunerado, uno de cada tres mujeres en hogares con niños pequeños se encuentra en pobreza de tiempo .
Los hogares monoparentales también exhiben cifras altas: el 51,2% de las mujeres en hogares monoparentales con hijos son pobres de tiempo. La carga no solo se mide en horas: el informe señala que siete de cada diez mujeres con niños pequeños dedican extensas jornadas a cuidados y tareas domésticas, mientras que los hombres en situación similar no superan el 6% de pobreza de tiempo por trabajo no remunerado

Maternidad intensiva y condiciones estructurales
La baja natalidad no es un asunto de “mujeres que no quieren ser madres”, sino de condiciones que restringen esa decisión. El Análisis de las condicionantes y los desafíos de la natalidad en Chile, elaborado por la Coordinación de Género del Ministerio de Hacienda y el Laboratorio de Gobierno, indagó en las percepciones y motivaciones de mujeres y hombres. El estudio concluye que el comportamiento reproductivo está “inhibido por barreras estructurales, culturales y emocionales”: falta de condiciones económicas estables, ausencia de corresponsabilidad efectiva, expectativas sociales rígidas y presiones diferenciadas entre mujeres y hombres . Mientras las mujeres enfrentan mayores costos y expectativas asociadas a la maternidad, muchos hombres carecen de entornos que les permitan ejercer una paternidad activa, generando un “doble castigo”.
En términos concretos, el estudio de Hacienda cita tres factores que condicionan la decisión de tener hijos:
- Entorno económico y social restrictivo. La inestabilidad laboral, los bajos salarios y el alto costo de la vivienda dificultan proyectar la crianza. Un 31% de las personas mayores de 50 años declara haber tenido menos hijos de los que quería debido a barreras económicas, laborales o habitacionales.
- Desigualdad en las responsabilidades de cuidado. Las mujeres siguen asumiendo la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados. El estudio señala que muchas esperan corresponsabilidad por parte de sus parejas, pero observan que las tareas recaen sobre ellas, lo que conduce a postergar la maternidad.
- Valoración de la autonomía personal. Tanto hombres como mujeres priorizan cada vez más sus proyectos individuales y profesionales. Para las mujeres de niveles socioeconómicos altos, acceder a posiciones de liderazgo y contar con una pareja corresponsable son factores decisivos para considerar la maternidad; en niveles medios y bajos, disponer de ingresos estables y de una vivienda segura es determinante.
El mismo informe subraya que las mujeres no rechazan la maternidad en sí misma, sino “las condiciones actuales en que lo hacen”: jornadas extensas, falta de apoyo institucional y costos personales, laborales y económicos. Además, advierte que muchos hombres desean ser padres presentes pero enfrentan mandatos tradicionales y permisos laborales insuficientes. En definitiva, la baja natalidad se entiende como “la expresión de un sistema que no habilita ni facilita el comportamiento reproductivo”.
Así, las cifras del INE y del Censo 2024 muestran una caída histórica en la fecundidad y en el número de mujeres con hijos. Al mismo tiempo, distintas investigaciones evidencian que más de la mitad de las mujeres sufren pobreza de tiempo y que las madres, especialmente las que crían solas o tienen hijos pequeños, enfrentan jornadas extenuantes. El estudio de Hacienda, por su parte, destaca que la baja natalidad surge de barreras económicas, culturales y de corresponsabilidad, no de una falta de deseo de maternar.
Imagen generada con Inteligencia Artificial. El Carrerino 2026.