La tasa promedio de los créditos hipotecarios en UF cayó bajo el 4% por primera vez desde fines de 2021, una señal relevante para quienes buscan comprar una vivienda en medio de un mercado que durante los últimos años estuvo marcado por tasas elevadas, altos precios y mayores restricciones de financiamiento.
Según cifras del Banco Central recogidas por La Tercera, en abril la tasa promedio de los créditos para la vivienda se ubicó en 3,98%, su nivel más bajo desde noviembre de 2021, cuando llegó a 3,91%. El mismo medio consignó que las tasas se mantuvieron 53 meses por encima de la barrera del 4%.
La baja también fue destacada por 24 Horas, que informó que en lo que va de 2026 la tasa promedio hipotecaria se ubica en 4,06%, por debajo del 4,31% registrado durante 2025. Sin embargo, el indicador todavía está lejos de los mínimos observados durante la pandemia, cuando en marzo de 2021 la tasa hipotecaria promedio llegó a 2,31%.
BioBioChile también reportó el quiebre de la barrera del 4% y subrayó que se trata de la primera vez en casi cuatro años y medio que la tasa promedio de créditos hipotecarios en UF se ubica por debajo de ese nivel. El medio agregó un punto relevante para el bolsillo: la UF superó los $40 mil durante abril, impulsada por el IPC, lo que puede moderar el efecto positivo de una menor tasa en el dividendo final.
El descenso se da en un contexto donde el mercado inmobiliario ha intentado reactivarse después de años complejos. Durante 2025 y 2026, distintas medidas han buscado reducir las barreras de entrada para la compra de viviendas, especialmente nuevas. Una de ellas es el Subsidio al Dividendo, que permite reducir en 0,6 puntos porcentuales la tasa de interés de créditos hipotecarios para la compra de viviendas nuevas.
La menor tasa puede tener efectos concretos: al bajar el interés, el dividendo mensual tiende a reducirse, lo que mejora la evaluación de algunas familias ante los bancos. También puede volver más atractiva la decisión de compra para personas que habían postergado el proceso por el alto costo del financiamiento.
Pero el cambio no elimina todos los obstáculos. Para acceder a un crédito hipotecario, las personas todavía deben contar con ahorro para el pie, estabilidad laboral, buen comportamiento financiero y capacidad de pago suficiente. Además, los precios de las viviendas siguen altos en muchas zonas, y el valor de la UF continúa incidiendo tanto en los créditos como en dividendos, arriendos y otros gastos.
Por eso, la baja bajo el 4% debe leerse como una señal positiva, pero no como una solución completa al problema habitacional. El mercado entrega una mejor condición financiera que en años anteriores, pero el acceso a la vivienda sigue dependiendo de una combinación compleja: tasas, ingresos, ahorro, precio de la propiedad y nivel de endeudamiento.
Para las familias, la recomendación es comparar ofertas entre instituciones financieras, revisar el costo total del crédito y no quedarse solo con la tasa inicial. En un escenario donde los bancos pueden ofrecer condiciones distintas, pequeñas diferencias en tasa, plazo, seguros y comisiones pueden impactar de manera importante el pago final.
En simple, el mercado hipotecario empieza a mostrar una señal de alivio. La pregunta es si esa baja será suficiente para reactivar la compra de viviendas y acercar nuevamente el sueño de la casa propia a familias que, durante los últimos años, vieron cómo el crédito se volvía cada vez más difícil de alcanzar.