El Ministerio de Obras Públicas informó una compleja situación en la red vial rural del país: más de 10.500 kilómetros de caminos rurales se encuentran sin mantención debido a contratos de conservación vencidos o no renovados oportunamente.
La situación fue expuesta por el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, quien advirtió que los contratos globales de mantención “no están al día” y que varios de ellos “no existen hace meses” porque no fueron renovados a tiempo. Según el MOP, otros contratos están próximos a vencer, dejando miles de kilómetros de caminos rurales sin conservación vigente.
El antecedente es relevante porque apunta a un problema heredado por la actual administración. De acuerdo con el diagnóstico entregado por el ministerio, parte de los contratos vencidos corresponde a procesos que debieron renovarse con anterioridad, durante el gobierno anterior, lo que terminó afectando la continuidad de la mantención vial en distintas zonas rurales del país.
BioBioChile informó que el Gobierno detectó el abandono de más de 10 mil kilómetros de caminos rurales producto de inoperancias vinculadas a contratos de conservación. El ministro Arrau calificó la situación como “preocupante” y señaló que podría afectar a comunidades, especialmente durante el invierno y en la zona sur.
La preocupación no es menor. En sectores rurales, el estado de los caminos incide directamente en la vida cotidiana de las personas: transporte escolar, acceso a centros de salud, traslado de trabajadores, conectividad de adultos mayores y actividad productiva local.
Según el MOP, la Dirección de Vialidad se encuentra acelerando los procesos de conservación global de caminos. Estos contratos comprenden una extensión total de 22.197 kilómetros y representan una inversión aproximada de $367.135 millones. Durante abril, la cartera esperaba tener publicadas 38 licitaciones de contratos de conservación.
Días después, BioBioChile informó que el MOP licitó 42 contratos por casi $250 mil millones para mantener cerca de 15 mil kilómetros de rutas rurales, mientras que en mayo se sumarían otros procesos para normalizar la conectividad. En esa actualización, el ministro advirtió que el problema alcanza a más de 60 redes de caminos rurales y afectaría cerca del 25% de la red vial del país.
El caso abre una discusión sobre la continuidad administrativa en obras públicas. La mantención de caminos rurales no tiene la misma visibilidad que las grandes obras urbanas, pero cumple un rol básico para miles de familias que dependen de esas rutas para estudiar, trabajar, acceder a servicios o transportar producción agrícola.
Hasta ahora, las fuentes revisadas no entregan un desglose detallado por comuna o provincia, por lo que no es posible afirmar qué caminos específicos estarían afectados en la Región Metropolitana o en la provincia de Talagante. Sin embargo, el antecedente nacional es relevante para comunas con sectores rurales, donde la conectividad vial forma parte central de la calidad de vida.
El desafío para el MOP será acelerar las licitaciones sin perder control técnico ni transparencia. Para las comunidades rurales, la urgencia es más concreta: que los caminos estén en condiciones antes de que el invierno haga más difícil la conectividad.