En medio de un escenario internacional marcado por conflictos armados y tensiones geopolíticas, el Papa León XIV hizo un fuerte llamado a frenar la violencia y sostuvo que Dios “rechaza la guerra”, en una homilía pronunciada durante la misa de Domingo de Ramos en el Vaticano. En su mensaje, el pontífice pidió “deponer las armas” y recordó que quienes hoy están enfrentados “son hermanos”.
El mensaje fue pronunciado en una de las celebraciones más relevantes del calendario católico y puso el foco en la figura de Cristo como “Rey de la paz”. Según resumió Vatican News, León XIV contrastó la mansedumbre de Jesús con la violencia del mundo actual y remarcó que el cristianismo no puede usarse como argumento para avalar enfrentamientos armados.
Uno de los puntos más duros de la homilía fue su advertencia contra la instrumentalización religiosa de la guerra. El Papa afirmó que nadie puede utilizar a Dios para justificar el enfrentamiento y citó el pasaje bíblico de Isaías que cuestiona las oraciones de quienes tienen “las manos llenas de sangre”.
En su reflexión, León XIV también vinculó la pasión de Cristo con el sufrimiento de quienes hoy viven la guerra, la violencia, la pobreza o el abandono. De acuerdo con ACI Prensa, el pontífice sostuvo que en las llagas de Jesús se reflejan las heridas de las víctimas contemporáneas y cerró su mensaje con un llamado explícito a la compasión, la fraternidad y la paz.
La intervención del Papa se produce en un contexto internacional especialmente tenso, marcado por guerras activas, crisis humanitarias y una creciente polarización política en distintas regiones del mundo.