La expresidenta Michelle Bachelet anunció este sábado que no continuará con su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas, poniendo término a una carrera que durante los últimos meses fue perdiendo respaldo dentro del Consejo de Seguridad y que, desde marzo, ya no contaba con el patrocinio del Estado chileno.
La decisión fue comunicada mediante un video publicado en sus redes sociales, donde Bachelet afirmó que no se arrepiente de haber asumido el desafío y defendió los principios que buscó representar durante su campaña.
“Hoy anuncio que he decidido no continuar con mi candidatura”, señaló la exmandataria, según informó La Tercera.
Bachelet sostuvo que su postulación buscó defender el multilateralismo, el derecho internacional, la democracia, los derechos humanos y el reconocimiento del cambio climático. También destacó que la campaña contribuyó, a su juicio, a instalar la posibilidad de que la próxima Secretaría General sea encabezada por una mujer latinoamericana.
La expresidenta agradeció especialmente el respaldo entregado por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, cuyos gobiernos mantuvieron formalmente su nominación después de que Chile se retirara de ella.
De seis apoyos a solo uno
La salida ocurre después del tercer sondeo informal del Consejo de Seguridad, realizado este viernes entre los 15 países que integran el organismo.
De acuerdo con resultados difundidos por el medio especializado PassBlue y recogidos por distintos medios, Bachelet obtuvo un voto para alentar su candidatura, 11 para desalentarla y tres “sin opinión”. Permaneció así en el séptimo lugar entre ocho candidaturas.
La trayectoria de los tres sondeos mostró un deterioro progresivo de sus respaldos.
En la primera consulta, realizada a fines de julio, Bachelet había conseguido seis votos favorables, cinco desfavorables y cuatro sin opinión. En agosto bajó a dos apoyos, seis rechazos y siete sin opinión. El resultado conocido este viernes redujo nuevamente sus respaldos y elevó a 11 los votos que desalentaban su continuidad.
Estos sondeos no constituyen la elección definitiva. Se trata de consultas informales y reservadas utilizadas por el Consejo de Seguridad para medir el respaldo de los candidatos antes de entregar una recomendación a la Asamblea General.
La persona finalmente propuesta necesita al menos nueve votos dentro del Consejo y no puede enfrentar el veto de ninguno de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
En el sondeo de este viernes, la costarricense Rebeca Grynspan obtuvo nueve apoyos, mientras la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett consiguió ocho. Ninguna candidatura ha sido recomendada formalmente hasta ahora.
Una candidatura sin el respaldo de Chile desde marzo
El retiro también cierra un capítulo que generó diferencias políticas dentro de Chile.
La candidatura había sido presentada originalmente en febrero por los gobiernos de Chile, Brasil y México. Sin embargo, el gobierno del Presidente José Antonio Kast resolvió retirar el patrocinio nacional el 24 de marzo.
En un comunicado oficial de Cancillería, el Ejecutivo argumentó entonces que la dispersión de candidaturas latinoamericanas y las diferencias con actores relevantes del proceso hacían “inviable” el eventual éxito de la postulación. Chile dejó de participar en su promoción internacional, aunque anunció que tampoco respaldaría a otro candidato mientras Bachelet permaneciera en competencia.
La expresidenta optó por continuar con el apoyo de Brasil y México.
La decisión del Ejecutivo generó críticas de sectores de oposición, que cuestionaron que Chile retirara el respaldo a una exmandataria nacional, mientras representantes del oficialismo defendieron la determinación argumentando que la candidatura carecía de una base suficiente dentro del Consejo de Seguridad.
Los resultados posteriores fueron reforzando esa discusión. Tras conocerse la tercera consulta, el canciller Francisco Pérez Mackenna recordó que el Gobierno había evaluado desde marzo que existía una “poca probabilidad de éxito” debido, entre otros factores, a la dispersión de los apoyos latinoamericanos.
El biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, también sostuvo este sábado, antes del anuncio definitivo de Bachelet; que el Ejecutivo no había observado una base sólida de apoyo para su postulación.
El difícil escenario no era desconocido para la propia expresidenta. A comienzos de septiembre, durante un conversatorio de la Universidad Diego Portales, había señalado entre risas que sabía que no sería secretaria general, aunque en ese momento decidió permanecer en competencia hasta conocer el siguiente sondeo. El Carrerino informó entonces que Brasil y México mantenían su respaldo a la espera de esa nueva medición.
Ese resultado llegó este viernes y terminó precediendo el cierre de la candidatura.
Bachelet aseguró que ahora continuará desarrollando su trabajo internacional en materias relacionadas con paz, seguridad, desarrollo sostenible y derechos humanos.
Su salida deja abierta la competencia por suceder a António Guterres, cuyo segundo mandato al frente de Naciones Unidas termina a fines de 2026. El Consejo de Seguridad todavía no ha alcanzado un consenso para recomendar a su sucesor.