El regreso a clases en el Instituto Nacional volvió a quedar marcado por incidentes. Durante la mañana de este lunes, en el primer día tras las vacaciones de invierno, un grupo de encapuchados y overoles blancos protagonizó nuevos desórdenes dentro y fuera del establecimiento, lo que derivó en la suspensión de la jornada y reabrió el debate sobre cómo recuperar las clases perdidas.
Según informó Emol, los incidentes comenzaron al interior del recinto, donde encapuchados rompieron puertas de baños antes de salir hacia el exterior. Luego, lanzaron bombas molotov contra Carabineros e instalaron barricadas incendiarias, lo que obligó al uso del carro lanzaaguas y provocó el cierre momentáneo de la Alameda en dirección al oriente.
The Clinic, detalló que entre cinco y diez encapuchados salieron por calle Arturo Prat lanzando bombas molotov y fuegos artificiales contra personal policial. El medio agregó que Carabineros informó que no hubo detenidos y que la dirección del establecimiento, junto al sostenedor, decidió suspender las clases por el resto de la jornada.
En medio de este escenario, el Servicio Local de Educación Pública Santiago Centro evalúa implementar jornadas extendidas para recuperar horas pedagógicas perdidas por incidentes y suspensiones en el Instituto Nacional, pero hasta ahora, no hay un calendario público confirmado ni una modalidad oficial detallada sobre cómo se aplicaría la medida.
Recuperar clases en medio de una crisis de seguridad escolar
La eventual extensión de la jornada apunta a un problema que ya no es solo de orden público, sino también pedagógico: cada suspensión implica pérdida de horas lectivas, reorganización del calendario y presión adicional sobre estudiantes, docentes y equipos directivos.
Aunque la medida aún está en evaluación, su implementación obligaría a definir horarios, días, condiciones de seguridad y coordinación con la comunidad educativa. En un establecimiento como el Instituto Nacional, donde los episodios de violencia han interrumpido reiteradamente el funcionamiento normal, recuperar clases no depende solo de sumar horas, sino también de garantizar que esas jornadas puedan realizarse sin nuevos incidentes.
El problema se arrastra desde hace semanas. En junio, el establecimiento ya había suspendido clases de manera preventiva tras recibir amenazas de un supuesto tiroteo, situación que llevó al SLEP Santiago Centro a activar protocolos de seguridad y coordinar acciones con las autoridades, según reportó El País.
Desbordes emplaza al Mineduc y a la DEP
Tras los nuevos incidentes, el alcalde de Santiago, Mario Desbordes, cuestionó la respuesta institucional y llamó al Ministerio de Educación y a la Dirección de Educación Pública a actuar “con firmeza”. Según consignó, el jefe comunal pidió una reacción más rápida frente a los hechos de violencia registrados en el Instituto Nacional.
En la misma línea, La Tercera reportó que Desbordes acusó un “retroceso” en la velocidad y profundidad de la reacción ante estos episodios. El alcalde sostuvo que Carabineros debe intervenir con rapidez para lograr detenciones en flagrancia cuando ocurran hechos como lanzamiento de molotov o ataques al exterior del liceo.
El emplazamiento vuelve a tensionar la relación entre municipio, sostenedor y autoridades educacionales. Aunque el Instituto Nacional ya no depende directamente del municipio como sostenedor, la comuna sigue enfrentando los efectos de los disturbios en el espacio público, especialmente cuando los incidentes derivan en cortes de tránsito o enfrentamientos en el centro de Santiago.