A tres meses de asumir la Presidencia, el Ejecutivo busca pasar desde una fase de instalación hacia una etapa centrada en resultados concretos. La propia lectura dentro del gobierno apunta a que los primeros 90 días estuvieron marcados por ordenar equipos, fijar prioridades y reforzar un relato de gestión basado en seguridad, crecimiento económico, austeridad y reconstrucción.
Según informó La Tercera, en La Moneda ven este momento como el cierre de una etapa inicial y el comienzo de una “nueva fase” de gobierno, con el objetivo de reforzar el despliegue presidencial y mostrar avances más visibles para la ciudadanía. El diario señaló que el diseño comunicacional del Ejecutivo ha buscado transitar desde el lema “Trabajando para usted” hacia una narrativa más asociada a resultados.
El balance llega después de semanas intensas para el oficialismo. Kast asumió el 11 de marzo y, desde entonces, ha intentado instalar una agenda de alto ritmo, con anuncios en materia económica, seguridad, migración, reconstrucción y orden público. Al mismo tiempo, el gobierno ha debido enfrentar costos políticos tempranos, protestas, tensiones legislativas y un cambio de gabinete antes de cumplir los 100 días, un hito que distintos medios han leído como señal de una instalación exigente.
Seguridad, reconstrucción y economía: las banderas que busca mostrar La Moneda
En estos primeros meses, el gobierno ha puesto parte importante de su capital político en tres áreas: seguridad, reactivación económica y reconstrucción.
En seguridad, Kast ha buscado marcar una diferencia con el ciclo anterior mediante una agenda de mayor control fronterizo, expulsiones, endurecimiento de sanciones y presencia territorial. En las últimas semanas, el Ejecutivo anunció proyectos para ampliar los plazos de retención de migrantes irregulares con orden de expulsión y sancionar a quienes faciliten su traslado dentro del país. También presentó un proyecto de responsabilidad parental, que busca reforzar el rol de madres, padres y cuidadores frente a conductas de menores de edad.
En economía, la principal apuesta ha sido el Plan de Reconstrucción Nacional. Según el Gobierno, se trata de una agenda de más de 40 medidas orientadas a reactivar el crecimiento, incentivar la inversión, proteger el empleo formal y acelerar la reconstrucción en zonas afectadas por emergencias. Entre las medidas destacadas por el Ejecutivo aparecen la baja de impuestos, la eliminación del IVA a la vivienda nueva, incentivos al empleo, apoyo a pymes y cambios para agilizar permisos.
El Ministerio de Hacienda ha presentado el plan como una herramienta para revertir el estancamiento estructural del país, con foco en inversión, empleo y construcción. Para el gobierno, ese paquete busca dar una señal al sector privado: reactivar la economía no solo desde el gasto estatal, sino también desde la inversión, la simplificación regulatoria y mejores condiciones para crear empleo.
También ha existido un esfuerzo por dar señales de austeridad y control del gasto. El discurso oficial ha insistido en que el Estado debe funcionar mejor, gastar con mayor responsabilidad y reducir trabas que, según el Ejecutivo, han frenado proyectos y oportunidades durante años.

Los costos de la instalación
El gobierno enfrentó un temprano ajuste de gabinete, en medio de críticas a la conducción política y a la necesidad de reforzar la coordinación interna. La Tercera ha descrito la instalación del Ejecutivo como una etapa turbulenta, marcada por la exigencia de ordenar equipos, sostener una agenda legislativa ambiciosa y mantener alineado al oficialismo.
En materia económica, Hacienda también debió sincerar metas. El ministro Jorge Quiroz reconoció que el gobierno no alcanzará el equilibrio fiscal al término de la administración, una promesa que había sido planteada durante la campaña. Según reportó El País, la nueva trayectoria fiscal proyecta un déficit estructural de -1,5% del PIB hacia 2030, manteniendo como ancla un límite prudente de deuda pública de 45% del PIB.
El ajuste fue explicado por el Ejecutivo como parte de un escenario fiscal más complejo que el previsto, con ingresos sobreestimados, gastos no reconocidos y una situación presupuestaria heredada que, según Hacienda, obligó a establecer una ruta más gradual. En esa línea, el gobierno intenta presentar la corrección no como abandono del orden fiscal, sino como sinceramiento responsable de las cifras.
Algo similar ocurrió con las expectativas de crecimiento. Hacienda moderó la proyección y admitió que Chile no llegaría al 4% prometido para 2030, sino a cifras más cercanas al 3% en 2027 y 2028, y 3,5% hacia el final de la década.

El examen que viene
Los primeros tres meses permitieron instalar prioridades y marcar una agenda. Pero la segunda etapa exigirá algo más complejo: aprobar proyectos en el Congreso, sostener la coordinación política, ordenar las cuentas fiscales y convertir las medidas económicas en crecimiento real.
El Congreso será un filtro central. Varias de las principales medidas del Ejecutivo requieren negociación, votos y capacidad de construcción política. Esa será una prueba especialmente relevante para un gobierno que llegó con un mandato fuerte en seguridad y economía, pero que debe convivir con un Parlamento donde ningún sector puede avanzar completamente solo.
En esa nueva etapa, Kast buscará consolidar la imagen de un gobierno de orden y resultados. Sus partidarios destacan que, en pocos meses, el Ejecutivo ya instaló prioridades claras: seguridad, crecimiento, austeridad y responsabilidad. Sus críticos, en cambio, apuntan a las rectificaciones fiscales, el cambio de gabinete y la distancia entre las promesas de campaña y la realidad del gobierno.
El primer balance muestra a un gobierno que ha logrado fijar agenda y empujar medidas relevantes, pero que también enfrenta un aterrizaje más complejo de lo esperado.
Por ahora, La Moneda parece tener claro el mensaje que quiere instalar: los primeros tres meses fueron para ordenar la casa.
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