La Operación Tokio abrió un nuevo flanco económico en la persecución al crimen organizado en Chile. No se trata solo de una investigación policial contra una célula del Tren de Aragua, sino de un caso que apunta directamente al corazón financiero de la organización: el presunto lavado de más de $78 mil millones mediante cuentas bancarias, empresas, criptomonedas y otros activos.
Según informó La Tercera, la investigación permitió identificar una estructura que habría operado en Chile bajo instrucciones de Carlos Gómez, conocido como “Carlos Bobby”, líder de una facción del Tren de Aragua detenido en Colombia. El medio detalló que la célula habría movido cerca de $78 mil millones en el país, en una operación que derivó en múltiples allanamientos y detenciones.
La investigación nació tras el quíntuple homicidio de Lampa y terminó con 18 detenidos, entre ellos un ejecutivo de Banco Santander. La Fiscalía indaga el lavado de más de $78 mil millones vinculados a la organización criminal.
El golpe económico al Tren de Aragua
Uno de los puntos centrales de la investigación es que el operativo no solo buscó detener integrantes operativos de la banda, sino afectar su capacidad patrimonial.
Durante este lunes, la PDI detuvo al venezolano José Carlos Pérez Asencio, ejecutivo de una sucursal de Banco Santander en el centro de Santiago, junto a otras 17 personas en allanamientos realizados en la Región Metropolitana, O’Higgins y Biobío. El fiscal Héctor Barros destacó que “es primera vez que le pegamos al Tren donde ellos más lo resienten: en el patrimonio”.
Según La Tribuna, el procedimiento incluyó la incautación de bienes considerados estratégicos para la estructura investigada, entre ellos vehículos, propiedades, cuentas bancarias y activos virtuales. El mismo medio reportó que la red habría lavado más de $75 mil millones, cifra cercana a la informada por otros medios nacionales.
Cuentas bancarias, empresas y criptomonedas
La dimensión económica de la Operación Tokio también aparece en el uso de herramientas financieras formales y digitales.
El País informó que el megaoperativo terminó con 19 detenidos e incluyó a un ejecutivo bancario venezolano de Banco Santander en Santiago. Según ese reporte, la investigación reveló movimientos ilícitos por más de US$85 millones, vinculados a delitos como lavado de activos, extorsión, tráfico de drogas, trata de personas y secuestros. El medio también consignó que el ejecutivo habría operado múltiples cuentas bancarias y utilizado empresas como Beex Group y Beex Digital para movilizar fondos hacia el extranjero mediante criptomonedas.
El lavado de activos no opera al margen del sistema financiero: muchas veces busca infiltrarlo, simular operaciones legales, mezclar ingresos ilícitos con negocios formales y convertir dinero del crimen en activos aparentemente legítimos.
La Fiscalía investiga una red de lavado de activos vinculada al Tren de Aragua que habría movido más de $78 mil millones mediante cuentas y criptomonedas, con 18 detenidos y la participación de un ejecutivo bancario bajo investigación.
Un riesgo para el sistema financiero
La Operación Tokio vuelve a poner sobre la mesa un problema sensible: la capacidad del crimen organizado para utilizar mecanismos financieros, bancarios y digitales en Chile.
El uso de cuentas bancarias, empresas de fachada y activos virtuales puede dificultar la trazabilidad del dinero, especialmente cuando las operaciones se fragmentan, cruzan fronteras o se mezclan con actividades aparentemente lícitas.
El caso no es aislado. En 2025, Ciper ya había reportado fallas de alerta preventiva en el sistema financiero frente a operaciones vinculadas al Tren de Aragua, incluyendo cientos de transacciones con tarjetas bancarias chilenas detectadas en una ciudad colombiana fronteriza con Venezuela, montos pequeños convertidos en criptomonedas y cuentas que luego eran dadas de baja rápidamente.
Carlos “Bobby” y la dimensión transnacional
La investigación apunta a una estructura vinculada a Carlos “Bobby”, detenido en Colombia. Meganoticias informó que, en el marco de la Operación Tokio, se allanó la cárcel donde se encuentra recluido y se hallaron celulares, chips y cables, elementos que podrían ser relevantes para establecer comunicaciones o instrucciones desde el exterior.
La dimensión transnacional es otro elemento económico relevante. Si una estructura criminal puede operar desde distintos países, mover dinero por cuentas chilenas, utilizar empresas locales y convertir fondos en criptomonedas, el desafío supera la persecución policial tradicional.
También exige coordinación entre fiscalías, policías, unidades de análisis financiero, bancos, reguladores y autoridades extranjeras.
La formalización de los detenidos y la revisión de los antecedentes permitirán conocer con mayor precisión el rol que habría cumplido cada imputado, el origen de los fondos, las rutas del dinero y los mecanismos usados para mover recursos dentro y fuera del país.
Imagen generada con Inteligencia Artificial. El Carrerino 2026.