ENAP acumuló utilidades récord de US$1.112 millones entre enero y septiembre de 2026, cerca de un 120% más que en igual período de 2025. El resultado, calificado como un máximo histórico por Pulso, ya supera los US$848 millones obtenidos durante todo el año pasado. La propia empresa atribuye este desempeño principalmente a las condiciones internacionales favorables para la refinación y a mayores ventas de producción propia, junto con mejoras operacionales.
El origen de estas utilidades está vinculado a su política de precios. ENAP utiliza la paridad de importación, cuyo mercado de referencia es la Costa del Golfo de Estados Unidos. El cálculo considera el precio del combustible terminado en ese mercado y los costos de traerlo a Chile, incluidos fletes, seguros, logística y ajustes de calidad. Por tanto, vende con una referencia externa, en lugar de determinar sus precios a partir de los costos efectivos de sus propias refinerías más una rentabilidad sobre el capital invertido.
Esta política de precios también se aplicó bajo gobiernos anteriores. La memoria de ENAP de 2016 ya registraba el uso de la paridad de importación, y sus informes de enero de 2024 mantenían ese criterio. Se trata de una política comercial sostenida durante las administraciones de Bachelet, Piñera y Boric, que continúa bajo el actual Gobierno. La referencia internacional determina el precio de venta; los costos efectivos de las refinerías se contabilizan por separado
Cuando ese valor de referencia aumenta por encima del costo efectivo de abastecimiento y producción, la diferencia puede ampliar el margen de la estatal. Las dificultades de refinación en el exterior se transmiten así al precio mayorista chileno, aunque el combustible se produzca localmente y esas dificultades no impliquen un aumento equivalente en los costos de las instalaciones nacionales.
Los estados financieros muestran la ampliación del margen. Los ingresos consolidados aumentaron de US$6.527 millones a US$8.679 millones, aproximadamente 33%, mientras los costos de ventas pasaron de US$5.518 millones a US$6.823 millones, alrededor de 24%. El margen bruto subió de 15,5% a 21,4% de los ingresos, según el cálculo sobre esas cifras. Los costos aumentaron, pero los ingresos crecieron más rápidamente. Al tratarse de resultados consolidados, no permiten calcular directamente cuánto de esa diferencia corresponde a cada litro vendido en Chile
El aumento de los márgenes internacionales fue especialmente fuerte en el diésel: pasó de US$24 a US$61,7 por barril. En las gasolinas subió de US$17,2 a US$33,7, según el análisis de ENAP recogido por Diario Financiero. Estos valores expresan diferencias entre los precios de los combustibles refinados y el crudo; no representan el costo efectivo de refinación en Chile.
Parte de las utilidades termina en el presupuesto público. En abril, los representantes del Estado solicitaron distribuir al Fisco el 70% de las utilidades de 2025, equivalentes a aproximadamente US$593,5 millones. Hasta septiembre se habían pagado US$500 millones de ese reparto. Son recursos del ejercicio anterior, distintos de las utilidades acumuladas durante 2026.
En términos económicos, capturar márgenes extraordinarios mediante el precio de los combustibles y transferirlos al Fisco funciona como un impuesto encubierto. El consumidor financia al Estado tanto mediante los impuestos explícitos como a través de la rentabilidad de su empresa petrolera. La expresión describe ese efecto económico: jurídicamente, las utilidades y los dividendos mantienen su naturaleza empresarial.
El encarecimiento de los combustibles ha agregado un freno a la economía nacional. El Banco Central señaló en su IPoM de septiembre que las alzas afectaron los ingresos de empresas y hogares, en un escenario de menor demanda y deterioro del mercado laboral. Su proyección de crecimiento para 2026 se redujo a un rango de 0,25% a 0,75%.
El mayor costo del diésel se transmite al transporte de carga, la maquinaria agrícola, la minería y la distribución de alimentos. Las empresas deben absorberlo reduciendo sus márgenes o trasladarlo a sus compradores, debilitando el poder adquisitivo y la demanda. La Biblioteca del Congreso identifica una exposición especial en las regiones intensivas en minería, industria y actividades silvoagropecuarias, además de las zonas extremas por sus mayores distancias y costos logísticos.
Esta presión se suma a un mercado laboral que continúa deteriorándose. La desocupación llegó a 9,8% en julio-septiembre, un aumento de 1,3 puntos porcentuales en doce meses, mientras el número de personas ocupadas cayó 1,1%. Los combustibles caros agravan las condiciones para producir, invertir y contratar, aunque los datos disponibles no permiten aislar cuánto del aumento del desempleo responde a este factor.
Transparentar los costos efectivos de ENAP y reducir sus márgenes extraordinarios podría aliviar al sector productivo, siempre que la rebaja mayorista llegue a los compradores finales. Una rentabilidad normal debe remunerar el capital y cubrir los riesgos del negocio, preservando la capacidad de financiar mantenimiento, inversiones y deuda. Eso exige cuantificar el margen disponible y asegurar el abastecimiento.
La política de precios debe considerar también el costo que los combustibles imponen al resto de la economía. Mantener una referencia internacional permite comparar la producción local con la alternativa de importar, pero no obliga a destinar toda renta extraordinaria a dividendos fiscales. Trasladar parte de ese beneficio a menores precios permitiría reducir costos productivos y sostener el ingreso disponible de los hogares. Para Chile, ese alivio puede ser más valioso que maximizar la recaudación obtenida a través de ENAP.