Desde Paría a Milán, desde Lisboa a Amsterdam, de Roma a Barcelona, las protestas por educación, vivienda y costo de vida han dado espacio a organizaciones que persiguen objetivos políticos más amplios que las demandas anunciadas. Durante el fin de semana del 24 y 25 de octubre, Francia, España, Italia y Portugal registraron movilizaciones, con episodios de violencia de distinta intensidad. En Francia participaron organizaciones de extrema izquierda y una asociación estudiantil señalada en un informe sobre las redes de los Hermanos Musulmanes. En Barcelona, las autoridades describieron una actuación directamente orientada al pillaje protagonizada principalmente por grupos magrebíes.
La convergencia entre sectores anticapitalistas e islamistas encuentra en estas movilizaciones una oportunidad para ampliar su influencia. Sus proyectos de sociedad difieren, pero pueden compartir adversarios, respaldar las mismas convocatorias y utilizar el malestar para confrontar con las instituciones europeas. Los vínculos documentados en Francia permiten examinar esa colaboración, sin atribuir una dirección común a todos los disturbios del continente.
Francia: organizaciones islamistas y extrema izquierda
Étudiants Musulmans de France (EMF) respaldó las movilizaciones del 17 de octubre, según La Gaceta, que recoge una investigación de Fox News Digital sobre las organizaciones participantes. Entre ellas figuran partidos comunistas, sindicatos y colectivos de izquierda radical. EMF rechaza pertenecer a la red de los Hermanos Musulmanes.
El informe del Ministerio del Interior francés «Frères musulmans et islamisme politique en France», publicado en mayo de 2025, sitúa el origen de EMF dentro de las estructuras juveniles desarrolladas por Musulmans de France. El documento examina la implantación de la corriente de los Hermanos Musulmanes mediante asociaciones y redes educativas, religiosas y sociales.
La presencia de estas organizaciones en una misma movilización favorece el intercambio de apoyos y la incorporación de consignas ajenas a la demanda inicial. La izquierda anticapitalista aporta estructuras militantes; las asociaciones islamistas buscan presencia e influencia en instituciones y espacios sociales. La participación de EMF no demuestra que dirigiera los ataques, pero impide reducir la composición política de las protestas a estudiantes descontentos con sus establecimientos.
En Grenoble, el opositor Clément Chappet difundió un video del concejal de La Francia Insumisa Allan Brunon posando con encapuchados. Chappet denunció que algunos participaron después en los destrozos de una sucursal bancaria. La denuncia compromete políticamente al edil por su proximidad con esos grupos, aunque las imágenes no acreditan que participara en el ataque.
Barcelona: una convocatoria educativa termina en saqueos
La etiqueta «Blocus», importada de las protestas francesas, sirvió para difundir una convocatoria educativa en Barcelona. El resultado fue una treintena de comercios afectados, 33 incendios y 130 detenidos, entre ellos 76 menores. La consejera del Interior catalana, Núria Parlon, negó que hubiera existido una manifestación social previa a los saqueos: los participantes actuaron directamente contra los establecimientos, aunque había acampados en Plaza Cataluña hace varias semanas.
La explicación de una protesta social que se descontroló resulta insuficiente frente a esa descripción de la propia autoridad. Los negocios fueron objetivos desde el comienzo.
Para el 31 de octubre, El Español documentó nuevas convocatorias en distintas ciudades españolas. Los perfiles utilizan imágenes de los saqueos anteriores para atraer participantes y conducirlos hacia grupos privados de mensajería. Las publicaciones presentan discrepancias de horarios y lugares, pero comparten llamados a repetir los altercados.
La Gaceta atribuye parte de esa organización a jóvenes magrebíes y grupos «antifa», y recoge mensajes dirigidos contra comercios de lujo. Los Mossos de Esquadra, la policía catalana, continúa investigando la identidad de los instigadores.
Banderas palestinas, rojas y de la República Islámica
Las banderas de los manifestantes a través de distintas ciudades de Europa predominan las banderas de Palestina, banderas de movimientos políticos y alguna bandera de la república islámica de Irán, pero ni en Barcelona, Madrid, Roma, Lisboa o París, entre otros, se ha visto ninguna bandera nacional. Ni las acampadas en Puerta del sol en Madrid, ni en Plaza Cataluña los días previos a las manifestaciones, ni en París, ni las turbas quemando el Ayuntamiento de Limoges, ni en los actos vandálicos frente al Duomo de Milán ni la turba entrando al Coliseo Romano. Ningún manifestante lleva banderas de su país. Las banderas de España, Francia o Italia están ausentes en estas manifestaciones, en las que además, gran parte de los asistentes son de origen árabe, los que se confunden entre las capuchas y la gran cantidad de personas que están asistiendo a la destrucción del orden social de sus países. Son el mejor ejemplo de Islamcomunismo
Italia y Portugal
En Italia hubo enfrentamientos especialmente en Roma, Turín y Bolonia. En Roma una turba entró al Coliseo, por la puerta trasera golpeando ancianos, niños y guardias que fueron insuficientes para atajarlos. El Departamento de Seguridad Pública informó de nueve arrestos, 87 personas denunciadas y 371 trasladadas a dependencias policiales para controles. Las protestas reunieron consignas contra el costo de vida, el rearme y el Gobierno. En Milán fue retenido Youssef Siher, señalado por los investigadores como presunto promotor del Movimiento 17 de Octubre.
En Portugal, las movilizaciones por vivienda derivaron en acampadas y posteriores intervenciones policiales en Lisboa y Oporto. RTP informó que la policía había advertido a los participantes que debían desmovilizarse antes de la operación simultánea de madrugada. Los antecedentes reunidos sobre ese país no acreditan una dirección islamista.
Nuevas convocatorias y comercios bajo amenaza para fin de mes
Francia y España se preparan para otra jornada el 31 de octubre. Filtraciones de una cuenta de telegram en España muestran cómo se llama a ir encapuchados, llevar bombas molotov u otros elementos destructivos, a destruir negocios e incluso a matar, si fuera necesario. En Portugal el llamado es para el 27 de Octubre. El ministro del Interior francés, Laurent Nunez, advirtió del riesgo de nuevos disturbios después de un sábado con 1.435 detenidos y un despliegue de 70.000 policías. Los representantes del comercio en todas las ciudades afectadas durante los saqueos y vandalismo de las manifestaciones del 17 y 18 de Octubre y del fin de semana recién pasado, alertan del deterioro económico y del agotamiento de los propietarios.
La reiteración de saqueos proporciona propaganda para las siguientes convocatorias: las imágenes de la destrucción se utilizan para reclutar participantes. Los comerciantes quedan atrapados entre la amenaza de nuevos ataques y el costo de cerrar preventivamente.
Las reivindicaciones sociales no conceden impunidad a quienes organizan la violencia ni a quienes le prestan respaldo político. Los gobiernos tienen la obligación de proteger a las personas, perseguir a los responsables y asegurar que mantener abierto un negocio no dependa de la voluntad de un grupo de encapuchados.
Los propietarios que pierden mercadería, los trabajadores que arriesgan su empleo y los vecinos que encuentran su barrio destruido pagan las consecuencias. Las pagaron en Chile en 2019 y las están pagando en Europa ahora. Destruir el capitalismo significa destruir la vida y el esfuerzo de miles de personas que trabajan por un salario o que arriesgan su capital para invertir, y esto nunca será sinónimo de solucionarle la vida a los más vulnerables.