Flávio Bolsonaro dio la principal sorpresa de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas al superar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Con el 100% de las secciones electorales totalizadas, el candidato del Partido Liberal (PL) obtuvo 56,1 millones de votos, equivalentes al 47,03%, mientras Lula alcanzó 53,9 millones y 45,16%. La diferencia fue de 2,22 millones de votos.
Ninguno alcanzó la mayoría absoluta, por lo que ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
El resultado modificó también la composición del Congreso. La elección renovó 54 de los 81 escaños del Senado, y el PL pasó a convertirse en la mayor bancada de la Cámara Alta, con 29 senadores. El Partido de los Trabajadores (PT), en cambio, mantendrá nueve representantes.
El avance no quedó limitado al Senado. Entre los nuevos parlamentarios elegidos figuran Michelle Bolsonaro y Carlos Bolsonaro, integrantes de la familia del expresidente Jair Bolsonaro. En los gobiernos regionales, el Partido Liberal (PL) consiguió además varias victorias, mientras Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo y aliado del bolsonarismo, fue reelegido con una amplia mayoría.
El balotaje queda abierto, aunque con alguna ventaja para Bolsonaro
Para que Lula consiga la mayoría en el balotaje, el mandatario necesita captar 2/3 del casi 8% de los votos restantes que en su mayoría fueron de candidatos de centroderecha y derecha, como Ronaldo Caiado, Renan Santos o Romeu Zema, electores que rechazan mayoritariamente el gobierno actual y que juntos suman 4.7% de los votos, aunque el resultado no está zanjado y ambos candidatos están ante la necesidad de ampliar sus apoyos para la segunda vuelta. La distribución de esos votos será uno de los principales factores de la campaña de las próximas tres semanas, aunque también será determinante la capacidad de cada candidatura para movilizar a quienes no participaron en la primera vuelta, los que sumaron el 21,8%
La diferencia entre Flávio y Lula también contrasta con las últimas mediciones de las encuestas previas a la elección. Los sondeos habían mostrado una carrera estrecha y situaban al presidente por delante. El resultado final terminó colocando al candidato del PL en el primer lugar.
Una nueva correlación en el Congreso
El resultado legislativo puede ser tan relevante como el presidencial. El PL consiguió una bancada de 29 senadores, convirtiéndose en la mayor fuerza del Senado a partir de 2027, aunque sin tener la mayoría absoluta del total de los 81 Senadores en ejercicio, por lo que la nueva composición no significaría que Flàvio Bolsonaro disponga automáticamente de una mayoría para aprobar su programa a pesar del crecimiento de la derecha. En Brasil, buena parte de las votaciones depende de acuerdos con el llamado Centrão, agrupación de partidos que suele negociar su respaldo a los gobiernos a cambio de participación en la administración y control sobre recursos presupuestarios.
En la Cámara de Diputados el Partido Liberal de Bolsonaro se convirtió también en la mayor bancada del Congreso, alcanzando 119 escaños de un total de 513 parlamentarios. FE, la coalición del PT de Lula, sólo alcanzó los 78 escaños, mientras que Unión Progresista de Centrão y PP alcanzaron 69 escaños.
El futuro presidente deberá, por tanto, construir una mayoría parlamentaria para impulsar sus principales propuestas. Entre las materias planteadas durante la campaña se encuentran la reducción del número de ministerios, privatizaciones, medidas de ajuste fiscal y modificaciones en materia de seguridad.
También existe una agenda vinculada al expresidente Jair Bolsonaro y a los condenados por el intento de ruptura institucional de 2022, asunto que podría llegar al Congreso en forma de proyectos de amnistía o indulto.
Lula enfrenta una elección distinta a 2022
Para Lula, el resultado supone un retroceso respecto de la primera vuelta de 2022, cuando obtuvo 48,4% de los votos y pasó al balotaje en primer lugar frente a Jair Bolsonaro.
Ahora, a los 80 años y en busca de un cuarto mandato presidencial, debería intentar recuperar parte del electorado que optó por otras candidaturas y, al mismo tiempo, movilizar a quienes no concurrieron a las urnas.
El escenario también abre una discusión sobre la sucesión dentro del PT. Lula continúa siendo la principal figura electoral del partido, mientras la derecha llega a esta elección con nuevos liderazgos regionales y parlamentarios, entre ellos Tarcísio de Freitas y el diputado Nikolas Ferreira.
El 25 de octubre, Brasil volverá a las urnas para definir si Lula obtiene un nuevo mandato o si Flávio Bolsonaro lleva nuevamente al poder presidencial al espacio político construido por su padre.