Este jueves 1 de octubre, Chile vivirá una nueva jornada de movilizaciones nacionales convocada por organizaciones estudiantiles, sindicales y sociales, en una paralización que tendrá como principal argumento el rechazo a los eventuales recortes en educación contemplados en la discusión del Presupuesto 2027.
La convocatoria fue realizada inicialmente por la Confederación de Estudiantes de Chile, CONFECh, bajo la consigna “Ni un peso menos para la educación” y posteriormente sumó el respaldo de organizaciones como la Central Unitaria de Trabajadores, el Colegio de Profesores y agrupaciones sociales.
La ANECh, Asociación Nacional de Estudiantes por Chile, una nueva agrupación estudiantil que se declara transversal y ajena a los partidos políticos y que congrega tanto a estudiantes secundarios y universitarios, se ha opuesto a las movilizaciones, señalando que la CONFECh está desmantelando la educación y que los costos de estas movilizaciones las pagan los estudiantes esforzados.
La fecha escogida tampoco es menor desde el punto de vista político: la movilización se produce justamente cuando comienza la discusión parlamentaria del Presupuesto 2027, convirtiendo la jornada en una primera prueba de presión social para el Ejecutivo de José Antonio Kast frente a una de las principales discusiones legislativas del año.
Aunque la convocatoria tiene como eje formal la defensa del financiamiento de la educación pública, la movilización se desarrolla en un contexto político bastante más amplio.
Las organizaciones convocantes han cuestionado las medidas de ajuste fiscal impulsadas por el Gobierno y han acusado falta de diálogo con el Ejecutivo. Desde la CONFECh se ha planteado que el movimiento estudiantil debe articularse con otros sectores sociales para enfrentar las políticas de la actual administración.
La adhesión de la CUT y del Colegio de Profesores amplió el alcance de la convocatoria más allá de las universidades, incorporando a trabajadores y gremios vinculados al sistema educativo. Según la CUT, su participación responde a un objetivo de articulación territorial y defensa de derechos sociales.
De esta manera, lo que comenzó como una protesta estudiantil frente al Presupuesto 2027 se ha transformado en una movilización que reúne a distintos sectores organizados de la oposición social al Gobierno.
El Partido Comunista y el concepto de “resistencia estratégica”
El escenario adquiere una dimensión política adicional al considerar las declaraciones realizadas recientemente por la secretaria general del Partido Comunista, Bárbara Figueroa.
La dirigenta llamó a construir una “resistencia estratégica” frente al Gobierno de José Antonio Kast, planteando la necesidad de que la oposición se reorganice y coordine sus acciones para enfrentar las políticas del Ejecutivo. Según sus declaraciones, la estrategia debe considerar organización y capacidad de generar presión política.
Estos planteamientos permiten entender que, para una parte de la oposición, la discusión no se limita a una diferencia puntual respecto del financiamiento de la educación, sino que forma parte de una disputa política más amplia respecto del rumbo que está tomando el país bajo la nueva administración.
El Frente Amplio, por su parte, también ha mantenido una posición crítica frente al Gobierno. Su secretaria general, Constanza Martínez, ha cuestionado las cifras de desempleo y el aumento del costo de vida, demandando medidas concretas por parte del Ejecutivo.
¿Una estrategia para tensionar al Ejecutivo?
La coincidencia entre la movilización, el inicio de la discusión presupuestaria y el llamado de sectores de oposición a aumentar la organización política abre un escenario de mayor tensión entre el Gobierno y sus adversarios, aunque si bien, no se puede afirmar que estos movimientos de izquierda hayan convocado estas movilizaciones para desestabilizar al Gobierno, está documentado es que algunas organizaciones opositoras han planteado explícitamente la necesidad de aumentar la presión política sobre la administración Kast, mientras que los convocantes del paro sostienen públicamente que su objetivo es defender el financiamiento de la educación y rechazar las medidas presupuestarias que consideran perjudiciales. y hacer frente a un gobierno que consideran autoritario y fascista.
Octubre comienza con un pulso político
El inicio de octubre estará marcado por un pulso entre el Ejecutivo y organizaciones sociales que buscan influir en la discusión presupuestaria.
El Gobierno de Kast deberá enfrentar durante las próximas semanas en el Congreso la tramitación del Presupuesto 2027, mientras que la oposición y organizaciones sociales buscarán instalar sus propias prioridades en el debate parlamentario y en las calles.
La jornada del 1 de octubre será, en ese contexto, mucho más que una protesta estudiantil: representa el primer gran episodio de movilización social del segundo semestre contra el oficialismo y pondrá a prueba la capacidad de convocatoria de las organizaciones opositoras, la violencia que ejercerán y la respuesta que el Gobierno de José Antonio Kast está dispuesto a dar.