Con un llamado a reducir la confrontación política y enfrentar problemas como la corrupción, la violencia y la pérdida de cohesión social se desarrolló este viernes el Te Deum Ecuménico de Fiestas Patrias, el primero al que José Antonio Kast asistió como Presidente de la República.
La ceremonia se realizó en la Catedral Metropolitana de Santiago y fue presidida por el cardenal y arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, ante autoridades de los distintos poderes del Estado y representantes de diversas confesiones religiosas.
Antes de llegar al templo, Kast participó junto a su gabinete de la tradicional fotografía oficial de Fiestas Patrias en La Moneda. Posteriormente se trasladó hasta la Catedral Metropolitana, en una jornada que corresponde al 216° aniversario de la Primera Junta Nacional de Gobierno.
De acuerdo con la Arquidiócesis de Santiago, en la ceremonia participaron representantes de iglesias ortodoxas, luteranas, metodistas y anglicanas, además de integrantes de las comunidades judía y musulmana. El carácter ecuménico del Te Deum se remonta a 1971, cuando otras confesiones cristianas comenzaron a integrarse a una tradición republicana que en Chile tiene sus orígenes en 1811.
Antes del inicio de la liturgia, Chomalí pidió además guardar un minuto de silencio por las 16 personas fallecidas en el incendio del hogar de adultos mayores El Edén, en Pitrufquén, ocurrido durante el pasado fin de semana.
Un llamado directo al mundo político
La homilía de Chomalí, titulada “Chile: una casa edificada sobre roca”, tuvo entre sus principales destinatarios a la clase política.
El cardenal planteó que las diferencias forman parte natural de una democracia, pero sostuvo que estas no deberían derivar en una confrontación permanente. Llamó a autoridades y dirigentes a mantener disposición al diálogo y a reconocer que ningún sector posee por sí solo todas las respuestas para los problemas del país.
Uno de los conceptos centrales fue su llamado a considerar al contrario como “adversario, no enemigo”, una idea que vinculó con la necesidad de escuchar, dialogar y construir acuerdos pese a las diferencias políticas, según recogió BioBioChile.
Chomalí también cuestionó la lógica de los intereses individuales dentro de la actividad pública y señaló que no es momento para “proyectos personales” ni para pasar cuentas, sino para ampliar la mirada hacia los problemas que enfrenta el país.
Corrupción y seguridad entre las principales advertencias
Otro de los puntos más enfáticos de la homilía estuvo dedicado a la corrupción.
El arzobispo la calificó como “el enemigo número uno de Chile” y sostuvo que su presencia deteriora las instituciones y genera condiciones favorables para fenómenos como el crimen organizado, el narcotráfico, la delincuencia y la trata de personas.
El planteamiento corresponde a la evaluación realizada por Chomalí durante la ceremonia. El cardenal vinculó el combate contra la corrupción con el funcionamiento del Estado y con la confianza ciudadana en las instituciones.
La violencia también ocupó una parte relevante del mensaje. Chomalí sostuvo que su impacto no se limita a las víctimas directas, sino que afecta los proyectos de vida de quienes modifican sus rutinas por temor o inseguridad.
Frente a ese escenario, planteó que se requieren instituciones capaces de responder al delito, pero también políticas de prevención, educación y fortalecimiento de una cultura de respeto. Su aproximación combinó, por tanto, medidas de seguridad con factores sociales vinculados a la construcción de convivencia.
Natalidad, trabajo e inteligencia artificial
La homilía se extendió también hacia desafíos menos inmediatos de la agenda política.
Chomalí abordó el envejecimiento de la población y la caída de la natalidad, señalando que ambos fenómenos tendrán consecuencias sobre el mercado laboral, el ahorro, la inversión y la organización futura de las familias y del sistema educativo.
Al referirse a las dificultades que enfrentan quienes quieren formar una familia, mencionó factores como el acceso a la vivienda y la inestabilidad laboral y defendió que las personas no deberían verse obligadas a optar entre desarrollar una carrera y tener hijos.
La ceremonia incluyó además reflexiones sobre pobreza, educación, empleo y el impacto que tecnologías como la inteligencia artificial pueden tener en el mundo laboral y formativo durante los próximos años.
Con ello, el discurso se alejó de un único tema de contingencia y presentó un diagnóstico más amplio sobre desafíos institucionales, sociales y demográficos.
Mensajes de unidad desde el Gobierno
Antes de la ceremonia, integrantes del Ejecutivo también habían utilizado la jornada para transmitir mensajes de unidad.
El ministro de Defensa, Fernando Barros, afirmó que el país enfrenta desafíos económicos y sociales que requieren trabajo conjunto, mencionando entre ellos el desempleo, la conectividad y materias relacionadas con defensa y soberanía. Sus declaraciones fueron realizadas antes de escuchar la homilía y, por lo tanto, no constituyeron una respuesta al discurso de Chomalí, según consignó Cooperativa.
El biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, también había llamado previamente a celebrar las Fiestas Patrias con unidad y responsabilidad.
Hasta las primeras horas posteriores al Te Deum no se había configurado todavía una ronda amplia de reacciones partidarias al contenido de la homilía.
La ceremonia cerró así una de las principales actividades institucionales de este 18 de septiembre, antes de que este sábado 19 se realice la tradicional Parada Militar en el Parque O’Higgins. Para Kast, además, la jornada marcó su primera participación como Presidente en uno de los ritos republicanos más antiguos de las Fiestas Patrias chilenas.
Foto: Señal Oficial.