Celebrar el 18 en Chile este año puede requerir algo más de presupuesto. Una canasta estandarizada de alimentos típicos para Fiestas Patrias alcanzó los $42.984, un 5,4% más que en 2025 y un 16,3% por encima de 2022, ubicándose en su mayor valor nominal de los últimos cinco años, según un análisis de XTB publicado por Diario Financiero.
La medición mantiene la misma compra cada año: un kilo de asado carnicero, costillar de cerdo, pechuga de pollo, papa, limón, cebolla, tomate, palta Hass, marraqueta, arroz y una lechuga. Esa comparación permite observar cuánto se ha encarecido una celebración relativamente equivalente, aunque no representa necesariamente el gasto de todos los hogares.
El aumento tampoco ha sido uniforme. La papa registra el mayor salto porcentual respecto del año pasado, con un 48,1%, mientras el asado carnicero subió 10,7%. En contraste, la pechuga de pollo cayó 5,3%, el arroz 8,5% y la marraqueta 0,6%, amortiguando parte del incremento general.
El escenario se produce mientras la inflación general muestra cifras bastante menores. El Índice de Precios al Consumidor aumentó 0,6% en agosto y 4,1% en doce meses, según el Instituto Nacional de Estadísticas. Sin embargo, solo durante agosto los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un alza mensual de 1,4%, una de las divisiones que más incidieron en el IPC del mes. Revisar informe del INE.
Un mismo asado puede costar $23 mil o más de $78 mil
Si algo muestran los datos de este año es que hablar de “el precio del 18” puede ser engañoso. El Servicio Nacional del Consumidor construyó una canasta distinta, pensada para cuatro personas y compuesta por 1,2 kilos de asado carnicero, costillar y pechuga de pollo, 700 gramos de longaniza, cuatro litros de bebida y dos litros de cerveza.
El valor promedio fue de $45.290, pero la alternativa más económica costó $23.139 y la más cara llegó a $78.197. Es una brecha de $55.058 entre ambos extremos. Cotizador de Fiestas Patrias de SERNAC.
La dispersión es incluso mayor que el año pasado. En 2025, la diferencia entre la canasta mínima y máxima era de $29.936. Este año subió 83,9%. El fenómeno tiene una particularidad: la opción más barata es 19,2% más económica que en 2025, mientras la más cara aumentó 33,5%.
En otras palabras, celebrar no necesariamente cuesta más para todos por igual. El lugar de compra, la marca y el tipo de establecimiento se volvieron todavía más relevantes. Solo en el asado carnicero de 1,2 kilos, SERNAC encontró precios desde $6.828 hasta $17.988; en la longaniza, desde $2.380 hasta $9.933.
Salir a una fonda también puede elevar rápidamente la cuenta
Celebrar fuera de casa agrega otro nivel de gasto. En la Semana de la Chilenidad del Parque Padre Hurtado, T13 constató anticuchos de hasta $12.000, empanadas de pino a $5.500 y choripanes entre $4.000 y $5.000. Un terremoto cuesta entre $5.000 y $6.000, mientras una cerveza puede rondar los $3.000 o $4.000.
Eso no significa que todas las fondas hayan aumentado sus precios al mismo nivel. En el Parque O’Higgins, por ejemplo, los fonderos proyectaron empanadas y choripanes en torno a los $3.000 y terremotos entre $4.000 y $6.000, con valores generales similares a los del año anterior.
El gasto del 18 tampoco termina necesariamente en la comida. Un estudio de Kantar Chile reveló que 58% de las personas consultadas estaría dispuesto a endeudarse para celebrar si el presupuesto no alcanza. Entre ellas, 45% consideraría utilizar tarjeta de crédito, 30% un avance en efectivo y 29% compras en cuotas. Tres de cada diez anticiparon además gastar más que en 2025.
Las cifras terminan dibujando un 18 con dos caras. En promedio, una canasta comparable está más cara que en los últimos años y algunos productos tradicionales han subido con fuerza. Pero, al mismo tiempo, nunca había existido una diferencia tan grande entre comprar barato y optar por los precios más altos.
En 2026, cotizar puede significar una diferencia de decenas de miles de pesos. Y en una celebración donde el asado, la fonda y los tragos se acumulan rápidamente en la misma cuenta, esa diferencia termina siendo casi tan importante como la inflación misma.