El dólar volvió a acercarse a la barrera de los $960 este lunes, profundizando una escalada que comenzó durante las últimas semanas y que refleja algo más que una fluctuación puntual del mercado cambiario chileno.
Durante la primera parte de la jornada, la divisa estadounidense subía $14,45 hasta aproximadamente $957,45, su mayor nivel desde el 15 de octubre de 2025. De terminar el día en niveles similares, completaría cuatro sesiones consecutivas al alza y acumularía cerca de $40 de avance durante ese período, según informó Pulso.
La cifra debe distinguirse del dólar observado, indicador oficial publicado por el Banco Central y calculado sobre las operaciones realizadas durante el día hábil bancario anterior. Para este lunes, ese valor corresponde a $940,91, frente a los $937,17 del viernes.
La diferencia es importante: los $957 corresponden al precio que estaba registrando el mercado durante la jornada, mientras los $940,91 son la referencia oficial del Banco Central para este lunes.
Pero ambas cifras muestran una misma dirección.
El dólar observado llegó a ubicarse en $911,43 el 26 de agosto. Desde entonces avanzó casi $30 antes de comenzar esta semana y, si los niveles intradía de este lunes terminan consolidándose posteriormente en la serie oficial, la depreciación del peso desde aquella fecha se acercaría al 5%.
Detrás de ese movimiento aparecen simultáneamente tres factores internacionales particularmente relevantes para Chile: un cobre que retrocede, un petróleo que vuelve a dispararse y una Reserva Federal estadounidense que podría endurecer nuevamente su política monetaria.
La tormenta externa detrás del dólar cercano a $960
El cobre, uno de los principales soportes externos para la moneda chilena, comenzó esta semana nuevamente a la baja.
El metal al contado retrocedía 1,37% hasta aproximadamente US$6,37 por libra y completaba cuatro jornadas consecutivas de caídas, durante las cuales perdió cerca de 4,7%. En los contratos a tres meses negociados en Estados Unidos, el descenso era incluso mayor durante la mañana.
El movimiento ocurre después de que el cobre alcanzara valores excepcionalmente altos durante las semanas anteriores. El propio Banco Central había destacado hace pocos días precios superiores a US$6,5 por libra, en un escenario que seguía siendo favorable para las perspectivas de mediano plazo del metal.
Cuando el precio del cobre aumenta, mejoran los ingresos asociados a una de las principales exportaciones del país y, en términos generales, existe un mayor flujo potencial de dólares hacia la economía. Cuando el precio retrocede, parte de ese respaldo para el peso pierde fuerza.
Esta vez, además, la caída del cobre coincide con el movimiento contrario de otro commodity fundamental para Chile: el petróleo.
El Brent subía este lunes alrededor de 3% y alcanzaba US$107,81 por barril, mientras el crudo estadounidense se acercaba a los US$103. La nueva escalada responde a mayores riesgos sobre las rutas de suministro energético en Medio Oriente, incluyendo amenazas a corredores marítimos y ataques contra infraestructura petrolera.
La combinación es particularmente incómoda para una economía como la chilena: baja el precio de una de sus exportaciones más importantes mientras aumenta el costo de una importación esencial.
Y el efecto del petróleo no termina en el mercado cambiario.
En su último Informe de Política Monetaria, el Banco Central señaló que el aumento de los combustibles ya ha tenido efectos negativos sobre los ingresos de empresas y hogares y ha sido uno de los factores que mantienen la inflación chilena por sobre la meta.
El tercer elemento está en Estados Unidos.
La Reserva Federal comienza este martes su reunión de política monetaria y comunicará su decisión el miércoles 16 de septiembre. Actualmente mantiene la tasa de fondos federales en un rango de 3,5% a 3,75%.
Reuters señaló este lunes que el mercado espera ampliamente un incremento de 25 puntos base, después de la persistencia de las presiones inflacionarias y el nuevo aumento del petróleo. El foco no estará solamente en la decisión de esta semana, sino también en las señales que entregue la Fed respecto de eventuales movimientos posteriores.
La expectativa fortalece al dólar frente a otras monedas.
Si las tasas estadounidenses aumentan, los activos denominados en dólares pueden volverse relativamente más atractivos para los inversionistas internacionales. Eso puede impulsar la demanda por la moneda estadounidense y ejercer presión adicional sobre divisas de economías emergentes como Chile.
El índice dólar, que mide su comportamiento frente a una canasta de monedas internacionales, subía también este lunes, confirmando que el movimiento no se limita exclusivamente al peso chileno.
Por qué un dólar más caro complica el escenario chileno
La nueva presión cambiaria llega en un momento particularmente delicado para la economía local.
La semana pasada, el Banco Central mantuvo por unanimidad la Tasa de Política Monetaria en 4,5%. Al mismo tiempo, su IPoM de septiembre redujo drásticamente la estimación de crecimiento de Chile para este año hasta un rango de apenas 0,25% a 0,75%.
La inflación, en tanto, continúa por encima del objetivo.
El IPC registra una variación anual de 4,1%, mientras la meta permanente del Banco Central se mantiene en 3%. El instituto emisor recién espera que la inflación total converja nuevamente hacia ese nivel durante el segundo trimestre de 2027.
Eso genera un escenario difícil para la política monetaria.
En una economía débil, normalmente existirían argumentos para reducir las tasas de interés y estimular el consumo y la inversión. Pero una inflación todavía elevada, un petróleo sobre US$100 y un peso que pierde valor aumentan los riesgos de nuevas presiones sobre los precios.
Un dólar más alto encarece directamente las importaciones expresadas en moneda estadounidense. El efecto no se traslada necesariamente de manera inmediata ni completa a los consumidores, pero puede terminar elevando costos en combustibles, tecnología, maquinaria, productos importados e insumos utilizados por empresas nacionales.
El petróleo agrega una presión adicional porque Chile depende fuertemente de importaciones energéticas.
Por eso, el movimiento del dólar llega justamente cuando el Banco Central enfrenta dos objetivos difíciles de conciliar en el corto plazo: una economía que necesita recuperar dinamismo y una inflación que todavía no permite dar por cerrado el problema de los precios.
También aparece una nueva tensión respecto de las tasas internacionales.
Con Chile en 4,5% y la Fed actualmente entre 3,5% y 3,75%, todavía existe un diferencial favorable a la tasa chilena. Pero un eventual incremento de 25 puntos base en Estados Unidos reduciría esa distancia.
El diferencial de tasas no determina por sí solo el comportamiento del dólar; el cobre, percepción de riesgo, crecimiento, flujos financieros y situación internacional también influyen; pero sí forma parte de los incentivos que los inversionistas consideran al decidir dónde mantener su capital.
El escenario de los últimos días reúne, por lo tanto, varias fuerzas actuando simultáneamente contra el peso.
El cobre perdió parte de los máximos alcanzados durante las semanas anteriores. El petróleo volvió sobre los US$100. La tensión geopolítica aumentó. Y los mercados comenzaron a incorporar nuevamente una Reserva Federal más restrictiva.
Mientras tanto, Chile mantiene una economía prácticamente estancada y una inflación sobre la meta.
El próximo punto de inflexión llegará el miércoles.
Si la Fed efectivamente aumenta su tasa y acompaña la decisión con señales de que las presiones inflacionarias continúan siendo una preocupación central, el dólar podría mantener apoyo en los mercados internacionales. Si, en cambio, decide mantenerla o entrega un mensaje menos restrictivo de lo esperado, parte de las posiciones adoptadas durante los últimos días podría revertirse.
No existe, por tanto, una cifra asegurada para el tipo de cambio durante las próximas jornadas.
Lo que sí muestra el retorno del dólar hacia los $960 es que el peso chileno vuelve a estar expuesto a una combinación especialmente desfavorable: menores precios para el cobre, energía más cara y tasas estadounidenses que amenazan con permanecer elevadas por más tiempo.
Después de tocar niveles cercanos a $910 apenas tres semanas atrás, el mercado cambiario vuelve así a convertirse en otro recordatorio de cuánto puede cambiar el escenario económico chileno cuando las principales presiones vienen desde fuera.