A primera vista, es una cifra que podría leerse como una señal positiva para el mercado laboral. Entre enero y junio de 2026, 242.822 trabajadores estuvieron involucrados en cartas de término de contrato por “necesidades de la empresa”, un 4,2% menos que los 253.360 registrados durante el mismo período del año pasado.
El dato aparece en el último informe de la Dirección del Trabajo (DT) y corresponde a la causal establecida en el artículo 161 del Código del Trabajo, utilizada cuando una empresa justifica una desvinculación por razones objetivas como racionalización, modernización, disminuciones de productividad o cambios en las condiciones económicas y del mercado.
En junio, además, los trabajadores asociados a esta causal disminuyeron 2,1% respecto del mismo mes de 2025, hasta 39.439. Pero la trayectoria de los últimos meses dista de mostrar una caída sostenida: febrero registró un descenso interanual de 3,6%, marzo un aumento de 5,2%, abril una baja de 6,5%, mayo volvió a crecer 0,6% y junio nuevamente retrocedió.
Más importante todavía: que las empresas estén registrando menos cartas por necesidades de la empresa no significa que el mercado laboral esté mejorando.
Mientras ese indicador cae, el desempleo nacional subió hasta 9,5% y el empleo formal continúa debilitándose. La explicación comienza a aparecer cuando se mira qué está ocurriendo con las otras formas en que terminan las relaciones laborales.
Menos despidos, pero más contratos que llegan a su fin
La causal más frecuente registrada por la Dirección del Trabajo durante el primer semestre no fue “necesidades de la empresa”, sino el vencimiento del plazo convenido en el contrato.
Entre enero y junio de este año, 582.256 trabajadores estuvieron involucrados en cartas registradas bajo esa causal. En igual período de 2025 habían sido 555.144. La diferencia equivale a un incremento cercano al 4,9%.
Así, mientras las necesidades de la empresa representaron 17,55% de los trabajadores asociados a cartas de término durante el semestre, el vencimiento de contratos concentró 42,09% del total. La conclusión del trabajo o servicio que originó el contrato sumó otro 20,64%.
La distinción no es únicamente jurídica. La propia DT aclara que el vencimiento del plazo establecido en un contrato no constituye un despido, a diferencia de una desvinculación bajo el artículo 161.
Eso permite entender parte de la aparente contradicción: una economía puede registrar menos despidos por necesidades de la empresa y, al mismo tiempo, seguir incorporando personas al desempleo si terminan contratos temporales, proyectos o reemplazos y esos trabajadores no encuentran rápidamente una nueva ocupación.
También obliga a poner la cifra global en perspectiva. Durante los primeros seis meses de 2026, la DT contabilizó 1.383.255 trabajadores involucrados en cartas de aviso de término, considerando todas las causales. Casi la mitad de esos registros (47,9%) correspondió a la Región Metropolitana.
Los sectores con más trabajadores involucrados fueron los servicios administrativos y de apoyo, con 337.510; la construcción, con 239.418; el comercio, con 126.327; y la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, con 120.035. Estas cifras agrupan todas las causales de término y, por lo tanto, no deben interpretarse como despidos sectoriales.
El desempleo sube y el empleo formal retrocede
El contraste se vuelve más evidente al revisar la última Encuesta Nacional de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
La tasa de desocupación llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026, 0,8 puntos porcentuales más que hace un año. La fuerza de trabajo aumentó 0,7%, mientras las personas ocupadas disminuyeron 0,2%. Los desocupados, en tanto, crecieron 10,4% en doce meses.
El deterioro se concentra especialmente en el empleo formal: los asalariados formales disminuyeron 2,4% anual. Al mismo tiempo, los ocupados informales aumentaron 1,6% y la tasa de informalidad alcanzó 26,5%, medio punto porcentual por encima de la observada un año atrás.
En otras palabras, el problema actual no parece responder solamente a empresas que están eliminando masivamente puestos existentes. También está relacionado con una economía que tiene dificultades para reemplazar empleos que desaparecen y generar nuevos puestos formales para quienes ingresan o regresan al mercado laboral.
Ese escenario coincide con el diagnóstico que el Banco Central presentó en su Informe de Política Monetaria de junio. El organismo redujo su proyección de crecimiento para Chile en 2026 a un rango de entre 1% y 1,75% y mencionó expresamente la débil creación de empleo entre los factores que limitan el avance esperado del consumo privado.
Una cifra que no debe confundirse con desempleo
Hay, además, una advertencia metodológica relevante.
Los números de la Dirección del Trabajo corresponden a registros administrativos de cartas de aviso, no a una medición directa del número de personas que efectivamente perdieron su empleo durante cada mes.
La institución explica que contabiliza trabajadores únicos con un mismo empleador y utiliza el mes en que la carta fue registrada, aunque el término efectivo del contrato pueda producirse posteriormente. También advierte expresamente que una carta ingresada al sistema no necesariamente termina materializándose en el fin de la relación laboral. Por eso, estos registros no deben utilizarse como equivalentes de las cifras de desempleo del INE.
Esa precisión también ayuda a leer correctamente la caída de 4,2% en la causal de necesidades de la empresa. Es una señal favorable frente al aumento de estas cartas observado en distintos períodos anteriores, pero por sí sola no permite hablar de una recuperación laboral.
El mercado del trabajo chileno de 2026 muestra una fotografía más compleja: menos avisos de despido por necesidades empresariales, más términos asociados al vencimiento de contratos, caída del empleo asalariado formal y un desempleo que ya alcanza 9,5%.
La pregunta, entonces, ya no es únicamente cuántas personas están siendo despedidas. Es cuántas oportunidades nuevas está siendo capaz de generar la economía para quienes quedan sin trabajo.
Foto: Melnavala / Wikimedia Commons, CC BY 4.0. Recortada por El Carrerino.