Miles de personas recorrieron este miércoles las calles de Ceuta para exigir respuestas ante la crisis migratoria que afecta a la ciudad autónoma desde fines de julio. La manifestación coincidió con la celebración del Día de Ceuta y convirtió una jornada tradicionalmente festiva en una de las mayores expresiones públicas de descontento registradas desde el inicio de la emergencia.
La marcha comenzó durante la tarde en las Murallas Reales y avanzó por el centro de la ciudad hasta llegar al Palacio de la Asamblea y posteriormente a la Delegación del Gobierno. La movilización se desarrolló bajo el lema “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende” y congregó a alrededor de 50.000 personas, según estimaciones recogidas por El País.
La convocatoria estuvo impulsada por la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos y Foro Ceuta Siglo XXI. Durante el acto central, cuatro jóvenes representantes de las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú de la ciudad participaron en la lectura del manifiesto “Ceuta somos todos”, en una señal con la que los organizadores buscaron presentar la protesta como una movilización transversal de la sociedad ceutí.
Entre las principales demandas estuvieron el restablecimiento de la normalidad en la ciudad, mayores garantías de seguridad y respuestas más rápidas del Gobierno central ante las consecuencias de la entrada masiva de migrantes registrada los días 30 y 31 de julio.
Según cifras del Gobierno español recogidas por RTVE, más de 70.000 personas ingresaron irregularmente desde Marruecos durante aquellos días. Al menos 5.000 continuaban en Ceuta al momento de las manifestaciones mientras se resolvían procedimientos relacionados con asilo, retorno o permanencia en territorio español.
El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, volvió a solicitar al Ejecutivo central medidas y plazos concretos para recuperar la normalidad. Durante las últimas semanas, las autoridades locales han advertido sobre el impacto de la situación en los servicios públicos, la seguridad y la actividad económica de una ciudad de alrededor de 84.000 habitantes.
La protesta de Ceuta tuvo además una dimensión nacional. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) había convocado para este 2 de septiembre concentraciones frente a los ayuntamientos españoles como gesto de apoyo a la ciudad autónoma. La organización sostuvo que las movilizaciones buscaban expresar solidaridad con los ceutíes y defendió que no tenían un objetivo partidista.
En Madrid, la concentración reunió a unas 50.000 personas según la Delegación del Gobierno y contó con la participación de dirigentes del Partido Popular y Vox, entre ellos Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. Ambos elevaron sus críticas al Ejecutivo de Pedro Sánchez y cuestionaron su actuación frente a la crisis de Ceuta y la relación con Marruecos.
Las concentraciones también tuvieron una alta asistencia en otras ciudades. En Valladolid, por ejemplo, la Policía Municipal estimó alrededor de 20.000 participantes en una convocatoria realizada en solidaridad con Ceuta.
La jornada en Madrid terminó de forma más tensa que la manifestación realizada en la ciudad autónoma. Tras finalizar la concentración principal, un grupo de personas llegó hasta las inmediaciones del Congreso de los Diputados, donde se produjeron enfrentamientos con la Policía Nacional.
La Delegación del Gobierno informó de cuatro detenidos, dos adultos y dos menores, y cuatro policías heridos. Los agentes utilizaron gases lacrimógenos y pelotas de goma para dispersar a parte de los manifestantes que permanecían en el lugar.
Las protestas ocurrieron un día después de que el Gobierno español anunciara un plan de choque de 309 millones de euros para Ceuta, destinado a reforzar servicios públicos, seguridad, acogida humanitaria y apoyo a empresas y trabajadores. El Ejecutivo destinará 90 millones a seguridad, 118 millones a acogida, 80 millones a actividad económica y otros 21 millones a servicios esenciales.
El Gobierno informó además que 3.519 migrantes habían regresado voluntariamente a Marruecos entre el 10 y el 31 de agosto y que otras 214 personas habían sido expulsadas. Paralelamente, se han habilitado más de 3.400 plazas adicionales para atender a quienes permanecen en la ciudad.
La movilización del miércoles mostró que, pese a las medidas anunciadas, la crisis continúa generando una fuerte presión social y política. En Ceuta, la protesta terminó sin incidentes relevantes y con un mensaje centrado en exigir soluciones para la ciudad. Fuera de ella, especialmente en Madrid, las concentraciones adquirieron un componente político más marcado y terminaron reflejando las divisiones que la gestión migratoria mantiene abiertas en España.