La expresidenta realizó el comentario este jueves durante un conversatorio de la Universidad Diego Portales, después de quedar séptima entre ocho candidaturas en el último sondeo informal del Consejo de Seguridad. Pese a sus palabras, Bachelet no anunció el retiro de su postulación y Brasil y México mantienen su respaldo a la espera de una nueva medición durante septiembre.
“Tal vez porque sé que no voy a ser secretaria general”, señaló entre risas durante el encuentro “Migración: desafíos para el mundo, América Latina y Chile”, organizado por la Universidad Diego Portales (UDP) y Democracia UDP. La actividad se realizó de manera virtual y contó con la participación del director de Democracia UDP, Patricio Fernández.
La frase surgió mientras Bachelet analizaba el debilitamiento del multilateralismo y los cambios en la influencia internacional de Estados Unidos y China. La exmandataria sostuvo que el denominado “poder blando” estadounidense ha disminuido mientras el de China ha aumentado, antes de bromear con que expresar esa opinión tampoco favorecería sus opciones en Naciones Unidas.
Más tarde volvió a relativizar el resultado de la carrera y aseguró que, independientemente de si llega o no al cargo, continuará defendiendo las causas en las que cree.
Sus declaraciones representan una de las señales públicas más explícitas que ha entregado hasta ahora sobre las dificultades de su candidatura. Sin embargo, Bachelet no comunicó formalmente que abandona la competencia, y Naciones Unidas continúa incorporándola en el listado oficial de postulantes, actualmente respaldada por Brasil y México.
Una candidatura que sigue, pero pierde respaldo
El escenario se complicó especialmente después del segundo sondeo informal realizado el 21 de agosto entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad.
Bachelet recibió dos votos para alentar su candidatura, seis para desalentarla y siete sin opinión, resultado que la dejó en el séptimo lugar entre ocho aspirantes. En la primera consulta, realizada a fines de julio, había obtenido seis apoyos, por lo que perdió cuatro respaldos entre ambas mediciones.
La exministra de Relaciones Exteriores de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett encabezó el segundo sondeo con ocho votos favorables, tres contrarios y cuatro sin opinión. La costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi obtuvieron siete apoyos cada uno, aunque con distintos niveles de rechazo.
Los sondeos son consultas informales y confidenciales, por lo que todavía no permiten conocer públicamente qué países respaldaron o rechazaron cada candidatura. Esto es especialmente relevante porque Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido son miembros permanentes del Consejo de Seguridad y cuentan con poder de veto.
Pese al retroceso, Bachelet y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva acordaron esta semana mantener la candidatura hasta una próxima consulta prevista para septiembre, antes de reevaluar su continuidad. Brasil y México siguen siendo los dos países que patrocinan formalmente su postulación.
Chile retiró su apoyo, pero Bachelet sigue en carrera
La candidatura había sido presentada originalmente el 2 de febrero por Chile, Brasil y México. Sin embargo, el gobierno del presidente José Antonio Kast retiró oficialmente el patrocinio chileno en marzo.
En su comunicado, la Cancillería argumentó que la dispersión de candidaturas latinoamericanas y las diferencias existentes con actores relevantes del proceso hacían “inviable” el eventual éxito de la postulación. El Ejecutivo agregó que, mientras Bachelet continuara compitiendo, Chile se abstendría de respaldar a otro candidato.
Naciones Unidas dejó registrada posteriormente la modificación: desde el 25 de marzo, Bachelet es considerada candidata nominada por Brasil y México, pese al retiro de Chile.
La definición final todavía requiere varias etapas. De acuerdo con la Carta de Naciones Unidas, el secretario general es nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. En este último organismo, las decisiones sustantivas requieren al menos nueve votos favorables y que ninguno de los cinco miembros permanentes ejerza su veto.
Por ahora, entonces, las palabras de Bachelet no significan el cierre formal de su candidatura. Sí reflejan el escenario que enfrenta después de perder respaldo en los sondeos preliminares y quedar lejos de los apoyos necesarios para avanzar hacia una recomendación del Consejo.
La próxima medición de septiembre aparece como una instancia decisiva para determinar si Brasil, México y la propia expresidenta mantienen la apuesta o comienzan a evaluar definitivamente su salida de la carrera por suceder a António Guterres.
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