A José Antonio Kast no le resultará desconocido el escenario que encontrará el próximo jueves 3 de septiembre. El mandatario ha participado anteriormente en actividades del Foro Madrid y fue uno de los primeros firmantes de la carta que dio origen a esta articulación internacional. Esta vez, sin embargo, llegará con una diferencia sustancial: ya no hablará solamente como dirigente de derecha, sino como Presidente de Chile.
El V Encuentro Regional del Foro Madrid se realizará en CasaPiedra San Carlos de Apoquindo, bajo el lema “Una nueva era para Iberoamérica”. Su programa público contempla una jornada entre las 08:00 y las 18:00 horas, aunque la presentación general de los organizadores también menciona actividades durante los días 3 y 4 de septiembre.
Según la agenda oficial, las palabras iniciales estarán a cargo de Santiago Abascal, presidente de Vox y de la Fundación Disenso. Posteriormente intervendrán Kast y el presidente argentino Javier Milei, quien también figura entre los discursos de apertura. El programa incluye, además, al presidente de Heritage Foundation, Kevin Roberts, y a representantes políticos, centros de pensamiento y organizaciones civiles provenientes de distintos países.
Las conversaciones estarán concentradas en seguridad hemisférica, crimen organizado, soberanía, desregulación económica y el papel de Estados Unidos en la región. Entre los expositores chilenos aparecen Julio Isamit, Fernando Claro y los diputados Francisco Orrego, Ricardo Neumann, Benjamín Moreno y Cristián Araya.
El Gobierno también confirmó la participación del ministro de Seguridad, Martín Arrau, quien integrará un panel sobre crimen transnacional y terrorismo. Su presencia le entrega a la cita una dimensión que supera la asistencia partidaria y vincula directamente al Ejecutivo con las discusiones programadas.
Una relación anterior a La Moneda
El Foro Madrid surgió en 2020 a partir de una iniciativa de la Fundación Disenso, centro de pensamiento vinculado a Vox. Su documento fundacional, conocido como Carta de Madrid, se presenta como una defensa de la libertad, la democracia y el Estado de derecho frente al avance del socialismo y a organizaciones como el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla.
Desde entonces, la instancia ha buscado coordinar a partidos, dirigentes y organizaciones conservadoras de Europa y América Latina. Sus promotores hablan de una “batalla cultural” y de la necesidad de enfrentar proyectos que, a su juicio, han debilitado la soberanía, la seguridad y las instituciones democráticas de los países iberoamericanos.
Sus críticos, en cambio, la ubican dentro de la derecha radical y cuestionan el carácter confrontacional de parte de sus planteamientos. También advierten que algunas de las fuerzas vinculadas al foro mantienen posiciones poco compatibles con el liberalismo político y el pluralismo democrático.
La organización atribuye la elección de Santiago como sede al triunfo presidencial de Kast y al resultado del plebiscito constitucional de 2022. En su presentación del encuentro, sostiene que Chile representa una demostración de que es posible frenar electoralmente proyectos refundacionales y avanzar en una “reconquista” de los valores occidentales.
Una derecha que no llegará en bloque
El Partido Republicano confirmó su participación y valoró que Chile haya sido escogido como sede. Desde la colectividad consideran que estos encuentros permiten coordinar ideas y enfrentar internacionalmente el avance de proyectos socialistas.
La UDI también ha mostrado mayoritariamente una disposición favorable. Los diputados Sergio Bobadilla y Ricardo Neumann llamaron a no convertir una instancia legítima de discusión política en un nuevo motivo de división. La jefa de bancada, Flor Weisse, sostuvo que en el foro se discutirán ideas de libertad que históricamente han formado parte del sector.
Renovación Nacional adoptó una postura más cautelosa. La colectividad informó que no participará institucionalmente, aunque respetará la decisión de sus militantes que concurran a título personal. Ese será el caso del diputado Francisco Orrego, incluido como expositor en el panel dedicado al escenario político chileno.
Desde RN tampoco se cuestionó el derecho de Kast a intervenir. Sin embargo, algunos dirigentes pidieron que el Presidente cuide el contenido y el tono de su discurso para evitar que una cita ideológica termine desviando nuevamente la agenda del Gobierno.
Evópoli marcó una distancia mayor. El partido declaró que no forma parte del Foro Madrid y que no participará del encuentro. El senador independiente vinculado a la colectividad, Matías Walker, recomendó al mandatario hablarle al electorado amplio que lo llevó a La Moneda y no únicamente a su base original.
Fuera del oficialismo, el Partido Nacional Libertario respaldó tanto la realización del foro como la participación presidencial. Su presidente, Johannes Kaiser, afirmó que Kast está reconociendo su “acervo ideológico” al concurrir a una instancia vinculada con las ideas que ha defendido durante su trayectoria política.
El secretario general del PNL, Juan Antonio Urzúa, participará como expositor y planteó que el encuentro permitirá discutir materias como soberanía, inmigración irregular, libertad económica, derecho a la vida y límites al tamaño del Estado. También cuestionó que se califique automáticamente como ultraderecha a quienes participan en estas discusiones.
Urzúa espera que Kast entregue un discurso propio de un jefe de Estado, aunque sin desconocer su orientación política. A su juicio, la intervención no debería limitarse a repetir consignas sobre la libertad o la reducción del Estado, sino explicar cómo esas ideas pueden aplicarse para responder a los problemas cotidianos de la ciudadanía. El dirigente desarrolló esta posición en una entrevista con El Dínamo.
La Moneda respondió defendiendo la presencia presidencial. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, señaló que la participación resulta consistente con la trayectoria política de Kast y con su vinculación anterior con organizaciones y partidos extranjeros. A su juicio, el mandatario puede concurrir a espacios donde tenga la oportunidad de presentar su visión sobre Chile.
El Gobierno recordó, además, que se trata de una actividad organizada por fundaciones y entidades no gubernamentales. Sin embargo, la participación del ministro de Seguridad, Martín Arrau, confirma que la presencia del Ejecutivo no quedará limitada al discurso del Presidente.
La prueba del tono presidencial
La discusión de fondo no parece estar en si Kast tiene derecho a asistir. El mandatario posee una relación pública y anterior con la organización, y su ausencia habría sido igualmente interpretada como una señal política. La verdadera interrogante estará en el mensaje que decida entregar.
En sus intervenciones anteriores, Kast habló como candidato y dirigente partidario. Su lenguaje podía concentrarse en la disputa ideológica, cuestionar directamente a gobiernos de izquierda y convocar a sus adherentes a enfrentar el progresismo.
Como Presidente, representa también a ciudadanos que no pertenecen a la derecha ni comparten los planteamientos del Foro Madrid. Además, cualquier declaración realizada por un jefe de Estado tiene efectos que pueden trascender la política partidaria e incidir en las relaciones internacionales de Chile.
La cita ocurre, además, cuando el Gobierno enfrenta cuestionamientos por su propuesta de crear un nuevo estado de excepción constitucional para combatir el crimen organizado y el terrorismo. Sus impulsores aseguran que las medidas son necesarias ante una amenaza excepcional; sus detractores temen una concentración excesiva de atribuciones en el Ejecutivo. La discusión instaló dentro y fuera del oficialismo el debate sobre un eventual giro iliberal de la administración.
El propio Kast ha rechazado esa caracterización. Ahora tendrá la posibilidad de definir, ante una audiencia cercana ideológicamente, cómo entiende la relación entre autoridad, seguridad, libertad y límites institucionales.
El Foro Madrid puede servir como espacio para discutir amenazas reales que no reconocen fronteras, como el narcotráfico, el terrorismo, las organizaciones criminales y la pérdida de confianza en las instituciones. La cooperación internacional entre fuerzas políticas democráticas es legítima y no constituye, por sí misma, una amenaza para el pluralismo.
Pero su utilidad dependerá de que el debate no quede reducido a consignas, enemigos permanentes o una división simplificada entre patriotas y adversarios. También dependerá de que quienes defienden el orden y la soberanía reconozcan que ambos principios necesitan instituciones sólidas, contrapesos y respeto por las diferencias.
El discurso de Kast mostrará si su regreso al Foro Madrid estará marcado por la continuidad del dirigente que ayudó a levantar esa red o por la evolución de un Presidente obligado a gobernar para una mayoría más amplia. Esa será la verdadera noticia que comenzará a escribirse en San Carlos de Apoquindo.
Foto: Prensa Presidencia.