El Fondo Nacional de Salud cerró el primer semestre de 2026 con 17.319.196 beneficiarios, una cifra que consolida al organismo público como el principal asegurador de salud del país y eleva su cobertura hasta el 86% de la población nacional.
De acuerdo con los datos entregados por Fonasa y publicados por La Tercera, entre diciembre de 2025 y junio de este año se incorporaron 186.585 personas. El incremento prolonga una tendencia que ha modificado la composición del sistema de salud chileno durante los últimos años.
La proporción informada por el organismo coincide con las proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadísticas. El INE estima que Chile tendrá 20.150.948 habitantes a junio de 2026. De esta manera, más de ocho de cada diez personas se encuentran actualmente cubiertas por Fonasa.
La expansión también se aprecia al observar un período más amplio. En junio de 2024 el seguro público registraba 16.404.580 beneficiarios. Dos años después, su cartera aumentó en aproximadamente 915 mil personas.
Más cotizantes y mayores rentas
El crecimiento de Fonasa no se limita a las personas que carecen de ingresos formales. A junio, el organismo contabilizaba 9,27 millones de cotizantes activos o pensionados, un 4% más que hace un año.
La renta imponible promedio de este grupo llegó a $803 mil mensuales, cifra que representa un aumento interanual de 5,6%. El resultado muestra que el seguro público concentra una población laboralmente diversa y que su expansión también incluye a trabajadores con ingresos medios y altos.
Durante los años de mayor incertidumbre financiera de las isapres, Fonasa recibió una cantidad importante de personas procedentes del sistema privado. En el primer semestre de 2024, por ejemplo, se incorporaron 174.682 nuevos beneficiarios y 91.116 de ellos provenían de isapres, según cifras publicadas entonces por La Tercera.
El contraste entre ambos sistemas es significativo. En septiembre de 2025, las isapres mantenían 2.531.551 beneficiarios vigentes, incluidos cotizantes y cargas, según la Superintendencia de Salud. Fonasa, en cambio, ya reunía entonces a más de 17 millones de personas.
Sin embargo, no todo el incremento registrado por el seguro público puede atribuirse a una migración desde las aseguradoras privadas. El crecimiento de la población, las modificaciones laborales, la incorporación de cargas y las actualizaciones administrativas también influyen en el número total.
El salto del tramo A
Uno de los principales cambios del semestre ocurrió en la distribución de los beneficiarios. El tramo A llegó a 4,67 millones de personas y pasó a representar el 27% de la cartera total. Su participación aumentó nueve puntos porcentuales en solamente un año.
Este segmento agrupa a personas carentes de recursos y a quienes no registran ingresos formales. No obstante, Fonasa explicó que una parte importante del aumento responde a un proceso masivo de retramificación.
La normativa establece que las personas que no presenten cotizaciones de salud durante 12 meses consecutivos deben ser reclasificadas automáticamente en el tramo A. Por ello, el aumento no puede interpretarse de manera directa como una expansión equivalente de la pobreza o como una pérdida reciente de ingresos de todos sus integrantes.
El tramo B continúa siendo el más numeroso, con 5,98 millones de personas, equivalentes al 34,6% del total. El tramo C concentra al 13,9% y el tramo D, correspondiente a los beneficiarios con mayores ingresos dentro de Fonasa, reúne al 24,5%.
La distribución muestra que casi cuatro de cada diez beneficiarios pertenecen a los tramos C y D, los que pueden acceder tanto a la red pública como a prestadores privados mediante la Modalidad de Libre Elección.
El desafío de administrar un sistema más grande
Las cifras tampoco significan que los 17,3 millones de beneficiarios utilicen exclusivamente hospitales y consultorios públicos. Fonasa funciona como asegurador y sus usuarios pueden acceder a distintas modalidades de atención dependiendo de su tramo, sus ingresos y la disponibilidad de prestadores.
Aun así, el tamaño alcanzado abre una discusión económica sobre la capacidad de financiamiento, la compra de prestaciones y la respuesta de la red asistencial. La cantidad de afiliados, por sí sola, no permite determinar cuánto aumentaron las atenciones o el gasto, pero sí dimensiona la responsabilidad que recae actualmente sobre el sistema público.
El récord de Fonasa muestra una transformación que va más allá de la crisis atravesada por las isapres. El asegurador estatal ya no cubre solamente a los sectores de menores ingresos: reúne a trabajadores, pensionados, personas sin cotizaciones y familias de diferentes niveles socioeconómicos.
Con una cobertura del 86% de la población, el debate comienza a desplazarse desde cuántas personas pertenecen a Fonasa hacia una pregunta más compleja: cómo financiar y organizar un seguro público que se ha convertido, en los hechos, en el sistema de salud de la gran mayoría del país.
Foto: Carlos Figueroa Rojas / Wikimedia Commons