La economía chilena atraviesa un periodo de bajo crecimiento, pero desde JPMorgan observan condiciones para que el país deje atrás este escenario y se expanda a tasas cercanas al 3% durante varios años. La estimación se apoya principalmente en la cartera de inversiones mineras, el precio del cobre y el posible regreso de capitales extranjeros al mercado local.
La proyección fue planteada por Diego Celedón, jefe de estrategia de renta variable para el Cono Sur y la Región Andina de JPMorgan, quien sostuvo que la actual debilidad económica respondería, en parte, a factores transitorios. Entre ellos mencionó la inercia del año anterior, el tiempo necesario para implementar las políticas de una nueva administración y el impacto de las variaciones del petróleo sobre un país importador como Chile.
Sus declaraciones se conocieron después de que el Banco Central informara que la actividad económica disminuyó un 0,2% interanual durante el segundo trimestre de 2026. La contracción se explicó principalmente por el desempeño de la minería y la caída de las exportaciones, mientras el consumo y algunas actividades no mineras ayudaron a contener el resultado.
Pese a que algunos análisis calificaron el escenario como una “recesión técnica”, las cifras oficiales muestran que la economía se mantuvo sin variación respecto del trimestre anterior en términos desestacionalizados. Por ello, la definición debe ser abordada con cautela, ya que generalmente se habla de recesión técnica cuando existen dos trimestres consecutivos de contracción.
La apuesta de JPMorgan mira más allá de esta fotografía inmediata. Según Celedón, Chile cuenta con proyectos de inversión en cobre por unos US$100 mil millones, además de cerca de 370 iniciativas en evaluación ambiental que sumarían alrededor de US$90 mil millones. Aproximadamente un tercio de estas últimas estaría relacionado con la minería.
El estratega calculó que una cartera realizable cercana a US$70 mil millones, sumada a los proyectos mineros, podría aportar aproximadamente un punto adicional de crecimiento anual durante dos o tres años. Con ello, el país tendría posibilidades de acercarse al 3% desde 2027 y sostener ese ritmo por más de un ejercicio.
El escenario es más favorable que el contemplado actualmente por el Banco Central. En su Informe de Política Monetaria de junio, el organismo proyectó que la economía crecerá entre 1% y 1,75% durante 2026. Para 2027 elevó el rango hasta 2%-3%, apoyado también en una recuperación de la inversión, mientras para 2028 anticipó una expansión de entre 1,75% y 2,75%.
La mayor confianza de JPMorgan también llegó al mercado bursátil. El banco elevó su recomendación para Chile a “sobreponderar” y fijó para el IPSA una meta de 12.500 puntos al cierre del año. De concretarse, representaría un avance superior al 11% respecto del nivel considerado al momento de la estimación.
La institución anticipa, además, que el nuevo régimen de inversiones de las AFP podría aumentar la presencia de los fondos de pensiones en acciones chilenas. Si estos se aproximaran al punto medio del rango permitido, calcula que podrían ingresar alrededor de US$3 mil millones al mercado local hasta abril de 2027.
El cumplimiento de estas proyecciones, sin embargo, dependerá de que los proyectos anunciados superen sus procesos de evaluación y se conviertan efectivamente en inversión. También estará sujeto a la evolución del cobre, del petróleo y de las condiciones financieras internacionales.
La distancia entre la débil actividad actual y el optimismo de JPMorgan refleja dos miradas sobre momentos distintos de la economía: mientras las cifras recientes muestran estancamiento, los mercados intentan anticipar los efectos que tendría una nueva fase de inversión. La posibilidad de volver a crecer al 3% dependerá, finalmente, de que esa cartera avance desde los anuncios hacia su ejecución.