A casi siete años del incendio que afectó gravemente a la Iglesia de la Veracruz, ubicada en el barrio Lastarria de Santiago, la comunidad a cargo del templo busca avanzar en un proyecto de restauración estimado en $1.600 millones.
La iniciativa considera recuperar parte de la infraestructura dañada, intervenir el altar y el coro y habilitar un centro cultural en las casas patrimoniales situadas a ambos lados de la iglesia. El nuevo espacio estará vinculado principalmente al arte sacro y la espiritualidad, aunque también podrá recibir otras expresiones culturales.
El principal obstáculo, por ahora, es el financiamiento. De acuerdo con los antecedentes entregados por Magdalena Pulido, secretaria ejecutiva de la Fundación Veracruz, hasta ahora se han reunido poco más de $100 millones. La diferencia entre esa cantidad y el costo total obligará a desarrollar las obras por etapas y mantener activa la búsqueda de aportes.
El templo fue atacado e incendiado el 12 de noviembre de 2019, durante las manifestaciones del estallido social. El fuego afectó una parte importante de su interior y dejó ennegrecidas las paredes, la bóveda y las estructuras de madera, algunas de las cuales continúan visibles.
Después de permanecer cerrado durante más de cuatro años, el recinto volvió a recibir público en marzo de 2024. Desde entonces retomó paulatinamente sus actividades religiosas e incorporó conciertos, visitas patrimoniales y encuentros culturales.
Una restauración que conservará parte de las huellas
El proyecto arquitectónico fue desarrollado por la oficina Sáez Joannon Arquitectos y recibió durante 2024 la autorización con indicaciones del Consejo de Monumentos Nacionales. El plan incluye la recuperación de la nave, los componentes dañados por el incendio y las casas parroquiales contiguas.
Una de las decisiones que todavía marca el proceso es qué hacer con las señales dejadas por el fuego. La Fundación Veracruz ha planteado que algunas de esas huellas permanezcan expuestas como testimonio de lo ocurrido, en lugar de devolver completamente el inmueble a su apariencia anterior.
Pulido explicó a Ex-Ante que las paredes no se encuentran entre las intervenciones prioritarias de la primera etapa. El objetivo sería conservar parte de la experiencia que actualmente produce el ingreso al templo, sin transformar el lugar en una reivindicación de la violencia ocurrida en 2019.
Antes de iniciar los trabajos definitivos será necesario asegurar los recursos y completar las tramitaciones correspondientes a cada etapa. Hasta ahora no se ha informado una fecha oficial para el comienzo de las principales obras ni para la apertura del futuro centro cultural.
Un monumento de más de 160 años
La Iglesia de la Veracruz fue construida entre 1852 y 1857 por los arquitectos Claudio Brunet de Baines y Fermín Vivaceta. Su creación fue impulsada como un gesto destinado a estrechar las relaciones entre Chile y España durante el siglo XIX.
El conjunto está formado por una nave central y dos casas laterales destinadas originalmente a funciones parroquiales. En 1983, la iglesia y sus inmuebles contiguos fueron declarados Monumento Histórico por su valor arquitectónico y por su relación con el desarrollo del barrio Lastarria. También forman parte de la Zona Típica Mulato Gil de Castro.
Según la información publicada por el Consejo de Monumentos Nacionales, el templo mantiene vigente esa condición patrimonial, lo que obliga a que cualquier intervención sea evaluada y ejecutada bajo criterios especiales de conservación.
La recuperación iniciada en los últimos años ya permitió reabrir el inmueble y devolverle parte de su actividad comunitaria. Sin embargo, el nuevo proyecto representa un desafío de mayor escala: restaurar el patrimonio afectado, conservar las marcas consideradas relevantes y ampliar el uso del conjunto hacia la cultura.
Mientras continúa la campaña para financiar las obras, la Iglesia de la Veracruz permanece abierta como templo y espacio de encuentro. Su restauración total dependerá de que la Fundación consiga los recursos necesarios para convertir el proyecto aprobado en trabajos concretos.