Michelle Bachelet viajará este martes 25 de agosto a México, uno de los dos países que todavía patrocinan su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas. El desplazamiento, vinculado a una actividad de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se produce pocos días después del golpe más duro que ha recibido su postulación.
En el segundo sondeo informal efectuado entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad, la expresidenta habría obtenido solamente dos votos favorables, seis desfavorables y siete pronunciamientos “sin opinión”.
El resultado, divulgado a partir de filtraciones de fuentes diplomáticas y recogido por distintos medios, dejó a Bachelet en el séptimo lugar entre ocho competidores. En la primera consulta, realizada el 30 de julio, había conseguido seis respaldos, cinco rechazos y cuatro votos sin opinión.
Aunque estos ejercicios no determinan automáticamente quién conducirá Naciones Unidas, funcionan como una señal sobre la viabilidad de cada candidatura. La caída de cuatro apoyos redujo considerablemente el margen de la exmandataria y abrió la discusión sobre la conveniencia de continuar.
Según informó La Tercera, el viaje coincide con el análisis que realiza su equipo después de conocerse el resultado. Hasta ahora, sin embargo, no se ha anunciado el retiro de la candidatura ni se ha confirmado públicamente una reunión con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
De seis respaldos a solamente dos
Los resultados detallados del sondeo no fueron publicados oficialmente por Naciones Unidas. Las cifras proceden de información filtrada y difundida inicialmente por el medio especializado PassBlue.
De acuerdo con los antecedentes recogidos por ADN Radio, Bachelet fue la candidata que experimentó la mayor pérdida de respaldos entre la primera y la segunda consulta.
El nuevo escenario dejó a la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett en el primer lugar, con ocho votos favorables, tres negativos y cuatro sin opinión. Detrás quedaron la costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, con siete respaldos cada uno, aunque este último acumuló seis rechazos.
La carrera todavía permanece abierta. Para que una candidatura sea recomendada ante la Asamblea General necesita al menos nueve votos dentro del Consejo de Seguridad y no puede recibir el veto de ninguno de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
En estas primeras rondas las papeletas son iguales, por lo que no es posible determinar si alguno de los votos negativos contra Bachelet provino de una potencia con derecho a veto. Esa distinción podría aparecer en sondeos posteriores, cuando se utilicen papeletas diferenciadas.
Esto significa que el resultado no constituye una eliminación formal. Sin embargo, deja a la expresidenta a siete votos del mínimo requerido y con una tendencia considerablemente más adversa que la de las principales competidoras.
Una candidatura sostenida por México y Brasil
Bachelet fue presentada oficialmente el 2 de febrero de 2026 por los gobiernos de Chile, México y Brasil. Su postulación buscaba convertirla en la primera mujer en encabezar Naciones Unidas y en la segunda persona de América Latina en ocupar el cargo después del peruano Javier Pérez de Cuéllar.
La candidata cuenta con experiencia dentro del sistema internacional. Fue directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, además de ejercer dos veces la Presidencia de Chile.
La situación cambió en marzo, cuando el gobierno del Presidente José Antonio Kast retiró el patrocinio chileno. La decisión fue comunicada oficialmente a Naciones Unidas y quedó registrada dentro del proceso de selección del próximo secretario general.
Kast sostuvo que las posibilidades de éxito eran bajas y cuestionó la conveniencia de mantener una campaña que implicaría gastos y gestiones diplomáticas para Chile. También señaló que la decisión no impedía que Bachelet continuara con el respaldo de otros países.
México y Brasil resolvieron mantener la candidatura. Ambos gobiernos habían destacado la experiencia internacional de la expresidenta y su trayectoria en materias de derechos humanos, igualdad de género y multilateralismo. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México calificó inicialmente su postulación como una oportunidad para dotar a la ONU de un liderazgo con experiencia y legitimidad internacional.
Desde entonces, la campaña quedó en manos de esos dos países, del equipo de la exmandataria y de un grupo de excancilleres chilenos que ha continuado realizando gestiones diplomáticas.
El viaje y la decisión pendiente
El desplazamiento a México estaba relacionado con una actividad de la Cepal y no ha sido presentado oficialmente como una reunión de emergencia por el resultado del sondeo. Sin embargo, el momento en que ocurre aumenta su importancia política.
El excanciller Heraldo Muñoz, quien participa en el equipo que acompaña la postulación, sostuvo que los próximos pasos serían evaluados junto con México y Brasil. La continuidad, por lo tanto, no depende exclusivamente de una decisión personal de Bachelet, sino también de la disposición de sus patrocinadores para mantener las gestiones.
La revisión deberá considerar que una candidatura puede recuperarse entre sondeos, pero también que prolongar una postulación con pocos respaldos puede implicar costos políticos y diplomáticos para los países que la sostienen.
Bachelet había defendido su perfil pocos días antes de la segunda consulta. En un mensaje divulgado en sus redes sociales afirmó que quien encabece Naciones Unidas debe actuar con independencia y sin dobles estándares, en momentos en que la organización enfrenta cuestionamientos por su capacidad de responder ante guerras, crisis humanitarias y tensiones entre las grandes potencias.
El problema para su candidatura ya no parece concentrarse solamente en la falta de apoyo de Chile. El segundo sondeo mostró que tampoco ha conseguido consolidar adhesiones dentro del propio Consejo de Seguridad, el organismo que debe recomendar un nombre ante la Asamblea General.
El viaje a México no resolverá por sí solo ese escenario, pero puede transformarse en una instancia decisiva para medir cuánto respaldo político conserva la exmandataria y si sus patrocinadores consideran posible revertir la tendencia.
La candidatura sigue formalmente en competencia. No obstante, después de caer de seis a dos votos, su continuidad enfrenta la evaluación más compleja desde que comenzó la carrera por suceder a António Guterres.
Foto: Russell Watkins/Department for International Development, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).