Durante años, la expansión regional del retail chileno estuvo asociada a la apertura de tiendas, supermercados y centros comerciales. En Colombia, esa fórmula está cambiando.
Los principales grupos del sector comenzaron a utilizar adquisiciones de gran escala para acelerar su crecimiento en un mercado que ya no es secundario dentro de sus operaciones. Solo durante 2026, Mallplaza, Cencosud y Cenco Malls han anunciado o acordado operaciones por cerca de US$658,5 millones vinculadas a activos colombianos.
El movimiento más grande hasta ahora corresponde a Mallplaza. La compañía acordó adquirir ocho centros comerciales Gran Plaza por aproximadamente US$376 millones, operación que le permitirá pasar de cinco a 13 malls en Colombia y sumar cerca de 180 mil metros cuadrados de superficie arrendable. Los activos recibieron alrededor de 57 millones de visitas durante 2025, según informó Mallplaza.
Con la compra, el mercado colombiano pasaría a representar alrededor de 18,4% de la superficie arrendable total de Mallplaza, según antecedentes recogidos por Emol. La compañía, ligada al Grupo Falabella, alcanzaría además más de 460 mil metros cuadrados de superficie arrendable en el país.
Colombia gana peso dentro del retail chileno
El atractivo no se limita a los centros comerciales.
Cencosud anunció en junio un acuerdo para adquirir el 100% de Makro Supermayorista Colombia por aproximadamente US$158 millones. La operación incorpora 21 tiendas distribuidas en 16 ciudades, entre ellas Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, y permite al grupo profundizar su presencia en el formato mayorista cash & carry.
A eso se suma la apuesta de Cenco Malls, filial inmobiliaria del grupo. En marzo acordó adquirir el 51% del centro comercial Plaza Central de Bogotá por unos US$124,5 millones, en una transacción que la propia compañía definió como parte de su estrategia para consolidarse en un mercado considerado estratégico para su crecimiento regional.
Las operaciones muestran una estrategia distinta a la expansión orgánica tradicional. En lugar de esperar años para construir nuevas redes desde cero, las empresas están comprando activos ya posicionados, con clientes, infraestructura y presencia territorial.
Para Grupo Falabella, Colombia ya representa cerca del 20% de su EBITDA, de acuerdo con información entregada por la compañía a Emol.
Un mercado de más de 50 millones de consumidores
Una de las razones está en la escala.
Colombia cerró 2025 con una población estimada de 52,7 millones de habitantes, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). A diferencia de mercados más concentrados, además, la actividad comercial se distribuye entre ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y varias capitales regionales.
El consumo también viene mostrando dinamismo. En mayo de 2026, las ventas reales del comercio minorista colombiano crecieron 11,7% interanual y, excluyendo combustibles, el avance alcanzó 14,7%, de acuerdo con el DANE.
A eso se suma un mercado digital que sigue creciendo. Las ventas de comercio electrónico alcanzaron 145,4 billones de pesos colombianos durante 2025, un 11,1% más que el año anterior, según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.
En conversación con Emol, Grupo Falabella destacó precisamente que Colombia combina escala, alta urbanización y una estructura policéntrica que permite expandirse más allá de la capital. Expertos consultados por el mismo medio agregaron que la penetración de formatos modernos de supermercados, centros comerciales y comercio electrónico continúa siendo menor que en mercados como Chile.
Ese espacio explica parte de la oportunidad: existe una población amplia y un consumo relevante, pero todavía hay zonas donde las cadenas modernas pueden seguir ganando terreno.
Comprar para crecer más rápido
El momento financiero de los grupos también ayuda.
Grupo Falabella cerró el segundo trimestre con ingresos consolidados por US$3.781 millones, 10% superiores a los del mismo período de 2025, mientras su EBITDA alcanzó US$549 millones, con un incremento anual de 7%.
Ese mayor margen permite entender por qué compañías que durante los últimos años estuvieron más concentradas en eficiencia y reducción de deuda vuelven ahora a destinar capital a crecimiento.
La apuesta, sin embargo, tampoco está asegurada. Colombia presenta una estructura tributaria y regulatoria distinta a la chilena, diferencias importantes entre regiones y hábitos de consumo que obligan a adaptar formatos. Además, varias de las operaciones anunciadas continúan sujetas a condiciones de cierre o autorizaciones regulatorias.
Pero la dirección del movimiento parece clara.
El retail chileno ya conoce Colombia. Falabella y Cencosud llevan años operando en el país. Lo distinto en 2026 es la velocidad y la escala: en vez de sumar establecimientos uno por uno, los grupos están comprando redes completas y activos estratégicos para crecer de golpe.
Colombia dejó así de ser solamente otro mercado dentro del mapa regional. Para algunos de los mayores retailers chilenos, se está transformando en una de sus principales apuestas para la próxima etapa de expansión.