Cientos de personas se reunieron esta semana frente al Tribunal Superior de Plymouth, en Massachusetts, para expresar públicamente su apoyo a Lindsay Clancy, la mujer de 36 años que enfrenta tres cargos de asesinato por la muerte de sus hijos Cora, Dawson y Callan, ocurrida en enero de 2023.
Vestidos mayoritariamente de rosado, los asistentes participaron de una convocatoria denominada “Stand in Peace for Lindsay”, que busca convertir el caso en una discusión más amplia sobre la atención de la salud mental materna en Estados Unidos.
De acuerdo con Associated Press, alrededor de 300 mujeres y algunos hombres participaron de la actividad. The Boston Globe calculó una asistencia superior a las 400 personas.
La movilización ha generado una particular discusión pública: mientras sus participantes aseguran que apoyar a Clancy significa visibilizar las fallas que pueden enfrentar mujeres con problemas de salud mental después del parto, otras voces cuestionan que la acusada se haya convertido en el centro de un movimiento cuando las víctimas fueron sus tres hijos.
Una marea rosada frente al tribunal
La convocatoria fue organizada por Renee Kimball y comenzó, según relató a The Boston Globe, con una publicación realizada de madrugada en TikTok. Con el avance del juicio, la iniciativa comenzó a extenderse y la organizadora aseguró que surgieron actividades similares en más de 18 estados de Estados Unidos, además de convocatorias en Reino Unido, Sudáfrica y Países Bajos.
El propio movimiento pidió a sus seguidores evitar carteles y protestas tradicionales. En su sitio oficial, Stand in Peace for Lindsay definió la actividad como una manifestación silenciosa en la que los participantes debían vestir de rosado y permanecer tomados de las manos.
Durante la jornada aparecieron mensajes como “She Needed Help” (“Ella necesitaba ayuda”) y “Peace for Lindsay”. Algunos participantes aplaudieron al abogado defensor Kevin Reddington a su llegada al tribunal.
Kimball también mencionó expresamente a Cora, Dawson y Callan durante la actividad, argumentando que sus muertes no deberían haber sido necesarias para que los problemas de salud mental materna recibieran mayor atención.
La movilización no se presenta oficialmente como un movimiento feminista. Sus organizadores y participantes han centrado su discurso en salud mental materna, atención psiquiátrica y las experiencias de mujeres que aseguran no haber sido escuchadas por el sistema sanitario.
La disputa del juicio: responsabilidad penal
El proceso judicial, que comenzó a fines de julio, no tiene como principal controversia determinar quién causó la muerte de los niños.
La defensa de Clancy no disputa que ella mató a sus tres hijos, pero sostiene que no debería ser considerada penalmente responsable debido a la grave enfermedad mental que, según sus abogados, atravesaba en ese momento. Clancy se ha declarado no culpable de los cargos de asesinato.
Su equipo legal sostiene que padecía psicosis posparto y trastorno bipolar. Durante las últimas jornadas, familiares y especialistas convocados por la defensa describieron un deterioro de su estado mental durante los meses anteriores a enero de 2023.
Este viernes, el psiquiatra forense Phillip Resnick declaró que, a su juicio, Clancy se encontraba psicótica durante los hechos y no tenía control pleno de sus acciones. Resnick señaló que la mujer había reportado escuchar una voz que le ordenaba matar a sus hijos.
La Fiscalía mantiene una interpretación distinta.
Los persecutores sostienen que Clancy planificó los homicidios y que deliberadamente logró que su marido saliera de la vivienda antes de cometerlos. Tras el cierre de la presentación de la defensa, el psiquiatra Avram Mack declaró como testigo de refutación y afirmó que Clancy atravesaba un episodio depresivo mayor, pero que no encontró evidencia suficiente de psicosis ni de un trastorno bipolar antes de las muertes.
Según Mack, pese a encontrarse gravemente enferma, Clancy mantenía la capacidad para controlar sus impulsos y distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, uno de los puntos centrales que deberá resolver el jurado.
Un caso convertido en debate sobre maternidad y enfermedad mental
El juicio también ha puesto bajo atención pública la psicosis posparto, una condición poco frecuente y considerablemente más grave que la depresión posparto.
Associated Press señala que las estimaciones disponibles sitúan su incidencia en alrededor de uno o dos casos por cada mil mujeres después de dar a luz. Puede provocar pérdida de contacto con la realidad, delirios o alucinaciones, aunque su existencia como diagnóstico no determina por sí sola la responsabilidad penal de una persona.
Los seguidores de Clancy sostienen que los antecedentes expuestos durante el juicio muestran que buscó ayuda médica reiteradamente antes de los hechos. La defensa ha presentado registros de consultas con distintos profesionales, tratamientos farmacológicos, una visita a urgencias y una hospitalización psiquiátrica.
Sin embargo, convertir a Clancy en símbolo de esa causa también ha abierto un debate incómodo: cómo hablar de una eventual enfermedad mental grave sin desplazar del centro de la historia a Cora, Dawson y Callan, quienes tenían entre ocho meses y cinco años al momento de sus muertes.
La respuesta judicial todavía está pendiente.
La defensa terminó este viernes la presentación de sus testigos y la Fiscalía comenzó su etapa de refutación. Los alegatos finales están previstos para la próxima semana, tras lo cual el jurado deberá determinar si Lindsay Clancy es penalmente responsable por la muerte de sus tres hijos.
Pantallazo.