El futuro del Casino de Viña del Mar entró en una nueva etapa de incertidumbre luego de que el proceso para encontrar a su próximo operador terminara sin ofertas, pese a la relevancia económica que el recinto mantiene para las finanzas de la ciudad.
La Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) abrió durante este año un proceso para otorgar nuevos permisos de operación en Viña del Mar, Iquique, Coquimbo y Pucón. Sin embargo, en la audiencia de recepción de ofertas realizada el 11 de agosto no se presentó ningún postulante para el casino viñamarino, situación que también se repitió en Iquique. Coquimbo y Pucón sí recibieron una oferta cada uno, según informó la Superintendencia de Casinos de Juego.
La situación no significa que el Casino de Viña vaya a cerrar de manera inmediata. El actual operador, Casino del Mar S.A., continuará administrando el recinto hasta 2028, luego de que en agosto de 2025 el Consejo Resolutivo de la SCJ autorizara su renuncia anticipada al permiso de operación. La legislación establece un período de tres años entre esa aprobación y la materialización de la salida, durante el cual la empresa debe mantener sus obligaciones.
El punto más sensible para Viña del Mar está en los recursos que genera actualmente la concesión. Cuando Enjoy obtuvo el permiso en 2018 comprometió un aporte económico anual de 831.123 UF al municipio, cifra que actualmente equivale a cerca de $34 mil millones, de acuerdo con antecedentes publicados por Pulso de La Tercera.
El monto seguirá siendo pagado mientras esté vigente la actual concesión, pero el fracaso de la licitación abre la interrogante sobre las condiciones económicas que tendrá el permiso posterior a 2028 y cuánto estará dispuesto a ofrecer un futuro operador.
El dato resulta especialmente significativo considerando que el presupuesto municipal aprobado para 2026 alcanza los $161.793 millones, según informó la Municipalidad de Viña del Mar. Comparadas de manera referencial, ambas cifras muestran el peso que tiene actualmente el aporte fijo del casino para las arcas locales, aunque no corresponden a conceptos presupuestarios equivalentes.
Las condiciones que alejaron a los operadores
Las bases del proceso reducían considerablemente el aporte anual mínimo respecto de la concesión vigente. Según Pulso, el nuevo operador debía comprometer al menos 394 mil UF al año, equivalente a cerca de $16 mil millones a valores actuales.
A esa obligación se sumaban otras exigencias. El adjudicatario debía financiar obras de mejoramiento integral de Avenida Perú por hasta 120 mil UF, mantener al 100% de los 589 trabajadores que tenía el casino cuando se autorizó la renuncia del actual concesionario y continuar operando en los edificios municipales existentes.
Representantes de empresas del sector han planteado que la combinación de estas exigencias reduce la rentabilidad del proyecto. Dreams señaló a Pulso que el aporte municipal debería poder pagarse mensualmente en lugar de enterarse de una sola vez en enero, mientras Marina del Sol ha planteado la posibilidad de avanzar hacia un esquema vinculado a un porcentaje de los ingresos brutos.
Se trata, en ambos casos, de posiciones expresadas por potenciales operadores y no de una conclusión de la autoridad respecto de la viabilidad de las actuales condiciones.
El escenario se produce además en medio de una caída en los ingresos del propio Casino de Viña. Según los antecedentes publicados por La Tercera, Casino del Mar registró ingresos por $50.918 millones en 2023, $48.613 millones en 2024 y $45.848 millones en 2025.
La memoria de Enjoy correspondiente a 2024 también advertía que el aporte comprometido con la municipalidad había ido aumentando su peso sobre los ingresos del casino, debido a que está expresado en UF. De acuerdo con la compañía, este pasó de representar el 39,3% de sus ingresos en 2018 a un 55,2% seis años después.
Tras quedar desierto el proceso, la SCJ deberá avanzar hacia una nueva licitación y volver a definir las condiciones especiales para otorgar el permiso. La regulación contempla además la participación del municipio antes de que se abra el siguiente concurso.
La alcaldesa Macarena Ripamonti ha señalado que el resultado del primer proceso abre una oportunidad para realizar una nueva convocatoria. Sin embargo, el municipio indicó a La Tercera que, por ahora, no plantea rebajar sus pretensiones económicas ni modificar las demás condiciones establecidas para el futuro operador.
Mientras esas posiciones siguen enfrentadas, el actual Casino de Viña continuará funcionando. La verdadera presión aparecerá hacia 2028: para entonces deberá existir una fórmula suficientemente atractiva para que un nuevo operador asuma el histórico recinto, sin que Viña del Mar pierda una de sus fuentes de ingresos más relevantes.
Foto: Carlos Figueroa Rojas / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).