Celdas individuales, desplazamientos esposados, poco más de dos horas de patio al día y visitas mediante locutorios sin contacto físico forman parte del régimen que enfrentarán los internos destinados al área de máxima seguridad del complejo penitenciario La Laguna, en Talca, tras la denominada Operación Cancerbero.
El masivo procedimiento desarrollado este jueves contempló el traslado de 687 personas privadas de libertad desde distintos recintos penitenciarios del país. Sin embargo, no todas quedaron sujetas a las mismas condiciones.
De ese total, 37 internos vinculados a estructuras de crimen organizado, nueve sindicados por el Gobierno como líderes y otros 28 como integrantes de estas organizaciones, fueron ubicados en la sección de máxima seguridad, con capacidad para 104 personas. Los demás fueron distribuidos en otras áreas del recinto bajo regímenes distintos. Así lo detallaron el Gobierno y Ex-Ante.
En máxima seguridad, los internos dispondrán de dos horas y 15 minutos de patio por jornada y pasarán el resto del tiempo bajo un régimen de encierro en celdas individuales. También deberán utilizar vestimenta diferenciada en tonos naranja y azul, serán inspeccionados por funcionarios de Gendarmería y algunos de sus desplazamientos por el penal se realizarán esposados.
Las visitas se efectuarán mediante locutorios que impiden el contacto físico. Este tipo de infraestructura ya formaba parte del diseño del recinto cuando fue inaugurado en enero de 2025, según informó entonces el Gobierno de Chile.
Una cárcel inaugurada en 2025 y ahora destinada a máxima seguridad
El complejo La Laguna fue inaugurado durante el gobierno del expresidente Gabriel Boric y tiene una capacidad total para 2.320 personas privadas de libertad, en una superficie de 63.570 metros cuadrados. La construcción representó una inversión de 1,4 millones de UF, de acuerdo con la Dirección General de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas.
Antes de la Operación Cancerbero, el recinto albergaba a 418 internos, según los antecedentes entregados por el actual Gobierno y recogidos por Ex-Ante.

Un informe elaborado por el Comité para la Prevención de la Tortura tras una visita al establecimiento describió las celdas individuales como espacios equipados con cama fija, mesa y asiento de hormigón, además de baño con ducha y lavamanos. También cuentan con televisión mediante antena digital e instalaciones eléctricas canalizadas.
El documento señaló que, en términos generales, las personas entrevistadas manifestaron encontrarse en condiciones adecuadas de habitabilidad, aunque recogió testimonios aislados de internos que indicaron no contar con colchón al momento de la visita. En las áreas comunes, cada módulo dispone de un patio de cemento sin techo y un comedor con asientos empotrados.
La utilización de La Laguna como pieza central de la nueva política penitenciaria fue presentada por el Presidente José Antonio Kast como un cambio en el tratamiento de los internos considerados de mayor peligrosidad.
“Hoy comienza un cambio de mano importante”, sostuvo el Mandatario durante el operativo, señalando además que algunas de las medidas que el Ejecutivo busca extender a otras unidades requerirán modificaciones legislativas.
La Operación Cancerbero también ha generado debate por la estrategia comunicacional utilizada por La Moneda para mostrar los traslados, que incluyó registros de los internos esposados y uniformados difundidos en las plataformas oficiales. El Gobierno ha defendido esa puesta en escena como parte de su mensaje de endurecimiento de la política contra el crimen organizado, mientras exautoridades han cuestionado el tratamiento público de las personas privadas de libertad.
Más allá de esa controversia, el traslado marca un cambio concreto en el uso de La Laguna: una infraestructura construida e inaugurada durante la administración anterior pasa ahora a ocupar un lugar central en la estrategia penitenciaria del Gobierno de Kast, particularmente para mantener bajo mayores restricciones a internos vinculados al crimen organizado.
Foto: Gobierno de Chile.