España vivió este miércoles 12 de agosto uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años: un eclipse total de Sol que atravesó la Península Ibérica por primera vez en más de un siglo, dejando temporalmente a oscuras distintas zonas del país poco antes de la puesta del Sol.
Millones de personas se reunieron en ciudades, pueblos y zonas rurales para observar el fenómeno, especialmente dentro de la franja de totalidad que recorrió el territorio español de oeste a este. Según informó Associated Press, la expectación elevó la demanda de alojamiento en ciudades situadas dentro de la trayectoria y llevó a numerosos espectadores a ocupar sus puntos de observación con varias horas de anticipación.
El fenómeno comenzó su recorrido global por las regiones árticas. De acuerdo con la NASA, la franja de totalidad atravesó el norte de Rusia, Groenlandia, Islandia y el océano Atlántico antes de alcanzar una pequeña zona del noroeste de Portugal y posteriormente España. Gran parte de Europa, Canadá, el norte de Estados Unidos y el noroeste de África pudieron observar el eclipse de manera parcial.
En territorio español, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) detalló que el eclipse fue total en casi toda la mitad norte de la Península y parcial en buena parte del sur. La franja pasó por ciudades como A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y València antes de alcanzar las Islas Baleares.
En A Coruña, el eclipse comenzó a las 19:31 horas y alcanzó su máximo a las 20:28, con una totalidad de aproximadamente 76 segundos y el Sol situado a unos 12 grados sobre el horizonte. En Burgos, la fase total alcanzó los 104 segundos, mientras que en Palma de Mallorca el máximo ocurrió a las 20:32, con el Sol apenas dos grados sobre el horizonte.
La baja altura del Sol fue precisamente una de las características más particulares del fenómeno en España. Al encontrarse el país cerca del final de la trayectoria de la sombra lunar, la totalidad ocurrió durante el atardecer, generando imágenes del Sol eclipsado muy próximo al horizonte. La NASA había anticipado esta particularidad para España y el extremo noroeste de Portugal
A escala global, el eclipse se extendió durante 264 minutos, desde el inicio de sus fases en el mar de Bering hasta su término en el océano Atlántico. El máximo de la totalidad se produjo cerca de Islandia y alcanzó dos minutos y 18 segundos, de acuerdo con el Instituto Geográfico Nacional.
Un eclipse total de Sol ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol y cubre completamente el disco solar para quienes se encuentran dentro de la denominada franja de totalidad. Durante esos breves instantes disminuye drásticamente la luminosidad y puede apreciarse la corona, la atmósfera exterior del Sol.

Más de un siglo de espera en la Península Ibérica
La jornada tuvo además un fuerte componente histórico. Según los registros del Instituto Geográfico Nacional, la Península Ibérica no observaba un eclipse total de Sol desde 1912. España sí registró posteriormente un eclipse total en 1959, pero únicamente pudo apreciarse como tal desde las Islas Canarias.
La excepcionalidad del evento provocó un importante despliegue logístico. Associated Press informó que el Ministerio del Interior habilitó 350 puntos oficiales de observación en distintas zonas del interior español y limitó o restringió otros 123 debido a condiciones ambientales o dificultades que podían complicar una eventual evacuación.
Más de 33.500 agentes de seguridad fueron desplegados en lugares de observación y vías de acceso, en una jornada marcada también por las altas temperaturas y el riesgo de incendios forestales. Las autoridades instaron a quienes se desplazaron a zonas rurales a evitar fogatas, estacionamientos sobre vegetación seca y otras acciones que pudieran iniciar un incendio, según consignó Associated Press.
También se reforzaron las recomendaciones para una observación segura. La NASA recuerda que durante las fases parciales se deben utilizar anteojos especializados o filtros solares adecuados, ya que mirar directamente al Sol puede provocar daño ocular. Solo durante la totalidad, cuando el disco solar está completamente cubierto, es posible observar el fenómeno directamente sin protección.
El eclipse de este miércoles marca además el inicio de una secuencia excepcional para España. Según el Gobierno español, el país será escenario de tres grandes eclipses entre 2026 y 2028, una sucesión denominada oficialmente “Trío de Eclipses”.
Después del fenómeno de este 12 de agosto, España volverá a experimentar un eclipse total de Sol el 2 de agosto de 2027, esta vez principalmente sobre el extremo sur de la Península. Posteriormente, el 26 de enero de 2028 tendrá lugar un eclipse anular. El IGN señala que, después de 2027, no volverá a ser posible observar otro eclipse total desde España hasta 2053.
La histórica jornada de este 12 de agosto dejó así imágenes de oscuridad en pleno atardecer, multitudes mirando hacia el cielo y un fenómeno que varias generaciones nunca habían tenido la oportunidad de presenciar desde la España peninsular.