El proceso de postulaciones al Premio Nacional de Literatura 2026 concluyó con distintas figuras de las letras chilenas buscando suceder a Ramón Díaz Eterovic, ganador de la edición anterior.
Entre las candidaturas públicamente conocidas aparecen Gonzalo Contreras, Ana María del Río, Alejandra Costamagna, Roberto Merino y Marcelo Mellado, según un recuento publicado por Culto de La Tercera, que revisó sus trayectorias y los apoyos reunidos por cada postulación.
Los cinco nombres, sin embargo, no corresponden a una lista oficial de finalistas. El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio explica que el jurado es soberano en su decisión y que no existe obligación legal de presentar previamente los antecedentes de quien reciba el reconocimiento. Por ello, el ganador podría no encontrarse entre las candidaturas que han sido difundidas públicamente.
Las postulaciones cerraron el 31 de julio a las 18:00 horas. En esta edición, el reconocimiento corresponde exclusivamente a Literatura-Narrativa, como parte del nuevo sistema que establece su entrega anual y la alternancia entre narrativa en los años pares y poesía en los impares.
Cinco trayectorias entre las candidaturas
Gonzalo Contreras es uno de los representantes más reconocidos de la llamada Nueva Narrativa Chilena. Su novela La ciudad anterior, publicada en 1991, fue una de las obras que impulsaron esa generación literaria. También ha recibido el Premio Municipal de Literatura de Santiago y el Premio Mejores Obras Literarias.
Su candidatura cuenta con el respaldo de figuras como Cristián Warnken, Leonidas Montes, Andrés Rodríguez Pérez y el pintor Gonzalo Cienfuegos. Contreras ha desarrollado principalmente una obra novelística, a la que recientemente sumó El verano y toda su ira.
Ana María del Río, quien ya había sido postulada en 2025, ha trabajado en la novela, el cuento y la literatura infantil. Debutó en 1985 con el volumen Entreparéntesis y alcanzó una amplia difusión con Siete días de la señora K, obra publicada en 1993 que abordó la sexualidad femenina desde una perspectiva poco habitual en la literatura chilena de la época.
Su postulación es respaldada por un grupo de escritores y críticos que destaca su exploración de la intimidad, las relaciones de poder, las estructuras familiares y las experiencias de mujeres que se enfrentan a las expectativas sociales.
Alejandra Costamagna ha desarrollado una obra marcada por la memoria, la dictadura, el exilio y las experiencias de quienes crecieron durante ese período. Publicó su primera novela, En voz baja, en 1996, y entre sus trabajos posteriores figuran Imposible salir de la Tierra, El sistema del tacto y Dónde puedo dejarlo.
Costamagna fue finalista del Premio Herralde de Novela en 2018 y su obra ha sido publicada y traducida en distintos países. Su candidatura fue formalizada por Garceta Ediciones y cuenta con el apoyo de escritoras y representantes de la narrativa y la poesía chilenas.
Roberto Merino, en tanto, es reconocido especialmente por sus crónicas y ensayos sobre Santiago, la memoria personal y las transformaciones de la vida urbana. Entre sus libros se encuentran Santiago de memoria, Todo Santiago. Crónicas de la ciudad, Lihn. Ensayos biográficos y Ciudad del olvido.
Su candidatura es impulsada por la Universidad Diego Portales, institución donde se desempeña como profesor. Desde esa casa de estudios han destacado su capacidad para combinar la observación cotidiana con una lectura literaria de los barrios, los objetos, los cambios de la ciudad y el paso del tiempo.
Marcelo Mellado completa este grupo de postulaciones visibles. Nacido en Concepción, ha construido una narrativa caracterizada por el humor, la parodia y la crítica a las instituciones y las élites. Entre sus obras se encuentran El huidor, Informe Tapia, Ciudadanos de baja intensidad y Humillaciones.
Su candidatura fue presentada con el respaldo del colectivo Pueblos Abandonados y la editorial La Pollera. Sus promotores destacan una obra que retrata las tensiones sociales y las experiencias de personajes situados en los márgenes, mediante una mirada marcada por la ironía y la mordacidad.
El jurado estará integrado por el ministro de las Culturas, Francisco Undurraga; la rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala; Ramón Díaz Eterovic; el rector José Antonio Guzmán, en representación del Consejo de Rectores; Pedro Pablo Zegers, por la Academia Chilena de la Lengua; y Diamela Eltit y Pedro Gandolfo, designados por el Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Sus integrantes deberán constituirse durante agosto y tendrán un plazo máximo de 30 días desde esa sesión para emitir el fallo. La persona ganadora recibirá un diploma, una suma económica reajustable y una pensión vitalicia mensual equivalente a 20 unidades tributarias mensuales.