Un terremoto de magnitud 4,7 registrado durante la tarde del viernes en los Campos Flégreos, cerca de Nápoles, dejó al menos 26 personas heridas y obligó a cerca de 300 habitantes a abandonar sus viviendas, de acuerdo con el último balance entregado por las autoridades italianas.
Según informó el Departamento de Protección Civil de Italia, 21 de los afectados fueron atendidos en Pozzuoli y otros cinco en Giugliano. El movimiento también causó daños en construcciones y el derrumbe de algunos edificios que se encontraban deshabitados.
La institución advirtió que la cantidad de personas evacuadas todavía podría aumentar, mientras bomberos y equipos técnicos continúan inspeccionando viviendas y otras estructuras. Las autoridades solicitaron a la población informar cualquier daño detectado en sus propiedades.
El sismo ocurrió a las 19:46 del viernes 31 de julio, hora italiana, y tuvo una profundidad cercana a los tres kilómetros. El epicentro fue localizado entre las localidades de Pozzuoli y Quarto, según los antecedentes publicados por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia.
El movimiento dio inicio a un enjambre sísmico que seguía activo durante este sábado. Hasta las 11:28, el organismo había detectado preliminarmente 169 terremotos de distinta intensidad en el sector, varios de los cuales fueron percibidos por habitantes de Pozzuoli, Bacoli y distintos barrios de Nápoles.
De acuerdo con lo informado por la agencia ANSA, cinco personas permanecían hospitalizadas debido a traumatismos y fracturas. Las autoridades también declararon inhabitables ocho edificios y ordenaron el desalojo de 130 grupos familiares, equivalentes a unas 290 personas.
El terremoto generó dificultades en el puerto de Pozzuoli, cuyo funcionamiento fue suspendido temporalmente para realizar inspecciones. También se registraron alteraciones en servicios ferroviarios y eléctricos, aunque parte de la circulación y del suministro fue restablecida durante la jornada.
Los Campos Flégreos corresponden a una extensa zona volcánica sometida a un proceso de bradisismo, fenómeno caracterizado por la deformación y el desplazamiento gradual del suelo. El terremoto de magnitud 4,7 fue el de mayor intensidad registrado durante la actual fase de este proceso.
Sin embargo, el presidente del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología, Fabio Florindo, aclaró que un solo terremoto, incluso de esta magnitud, no permite concluir que se haya producido un cambio en el estado del sistema volcánico. El organismo mantiene un monitoreo permanente de la actividad sísmica, la deformación del terreno y las emisiones de gases.
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