Los gobiernos de Chile y Venezuela anunciaron el inicio de una hoja de ruta para normalizar progresivamente sus relaciones bilaterales, luego de casi dos años de distanciamiento diplomático y más de un año sin servicios consulares entre ambos países.
En una declaración conjunta publicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, ambas administraciones informaron que el primer paso será reactivar las relaciones consulares, con el propósito de entregar protección y asistencia a sus ciudadanos residentes en el otro país.
El acuerdo todavía no representa el restablecimiento pleno de los vínculos diplomáticos ni contempla, por ahora, el nombramiento de nuevos embajadores. Los gobiernos lo definieron como una primera etapa dentro de un proceso progresivo, cuyos siguientes pasos y plazos aún no han sido detallados públicamente.
“Este acuerdo trascendente nos permite avanzar paso a paso en la normalización de las relaciones entre Chile y Venezuela”, afirmó el presidente José Antonio Kast, quien valoró la disposición de la administración venezolana encabezada por Delcy Rodríguez.
El mandatario sostuvo que esta nueva etapa permitirá abordar desafíos compartidos en áreas como seguridad, migración y desarrollo económico. Según informó El País, las conversaciones comenzaron el 11 de marzo, el mismo día en que Kast asumió la Presidencia, y se desarrollaron de manera reservada hasta alcanzar el acuerdo.
La reapertura de los servicios podría beneficiar a cerca de 700 mil ciudadanos venezolanos que residen en Chile y a aproximadamente 25 mil chilenos radicados en Venezuela. Durante el quiebre, ambas comunidades enfrentaron dificultades para renovar documentos, realizar trámites civiles, recibir asistencia ante emergencias o gestionar retornos a sus países.
El canciller Francisco Pérez Mackenna ya había señalado en mayo que restablecer las relaciones consulares constituía una “primera prioridad” para el Gobierno. En ese momento confirmó que Santiago mantenía un canal abierto con Caracas y argumentó que recuperar esos servicios era necesario tanto para los chilenos en Venezuela como para los venezolanos que necesitan documentación para permanecer o salir de Chile.
Un vínculo interrumpido desde las elecciones venezolanas de 2024
El deterioro de la relación comenzó después de las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio de 2024. El entonces Gobierno de Gabriel Boric desconoció los resultados proclamados por el Consejo Nacional Electoral, que declaró ganador a Nicolás Maduro, y exigió la publicación de las actas y una verificación independiente del proceso.
Tras los cuestionamientos de Chile y otros países latinoamericanos, el Gobierno venezolano ordenó el retiro de sus representantes diplomáticos y exigió la salida de las misiones de Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Costa Rica, Panamá y República Dominicana. El embajador chileno Jaime Gazmuri y el resto del personal diplomático debieron abandonar Caracas.
En enero de 2025, Chile puso término formalmente a la misión de Gazmuri, mientras Venezuela solicitó el cierre de los consulados chilenos en Caracas y Puerto Ordaz. Desde entonces, las oficinas permanecieron sin atención presencial, dejando a los connacionales sin una representación consular chilena operativa en el país.
El acercamiento anunciado ahora representa el primer acuerdo oficial para superar ese escenario. Sin embargo, el comunicado no informa cuándo volverán a abrir las oficinas consulares, qué autoridades estarán a cargo ni cuáles serán los trámites que podrán retomarse inicialmente.
Tampoco se ha confirmado una fecha para restablecer embajadas o intercambiar representantes diplomáticos. La declaración se limita a señalar que la reactivación consular será un paso inicial “hacia la reanudación plena de los vínculos bilaterales”.
La cooperación migratoria aparece como uno de los asuntos más relevantes para el Ejecutivo chileno. La ausencia de representación venezolana ha dificultado la obtención de pasaportes y documentos de identidad, incluso para ciudadanos que desean retornar voluntariamente a Venezuela o que mantienen procedimientos migratorios pendientes en Chile.
También existen intereses en materia de seguridad. Antes del quiebre, autoridades de ambos países habían iniciado coordinaciones para intercambiar información sobre crimen organizado, antecedentes penales e investigaciones policiales. La interrupción de los contactos diplomáticos limitó la posibilidad de profundizar esos mecanismos de colaboración.
Chile y Venezuela afirmaron que el nuevo proceso estará basado en el diálogo constructivo, el respeto mutuo, la reciprocidad y el cumplimiento del derecho internacional. La forma y velocidad con que avance dependerán ahora de la implementación de los servicios consulares y de las futuras negociaciones entre La Moneda y el Gobierno venezolano.