Michelle Bachelet quedó en el cuarto lugar de la primera votación preliminar realizada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para medir el respaldo a las siete candidaturas que buscan suceder a António Guterres en la Secretaría General del organismo.
La expresidenta chilena recibió seis votos para “alentar” su candidatura, cinco para “desalentarla” y cuatro en los que los países se declararon “sin opinión”, según resultados conocidos a través de fuentes diplomáticas y publicados por Reuters.
La primera posición fue ocupada por la economista costarricense Rebeca Grynspan, quien consiguió diez respaldos, un rechazo y cuatro votos sin opinión. En segundo lugar quedó la exministra de Relaciones Exteriores de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett, con nueve apoyos, dos rechazos y cuatro indecisos.
El argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, se ubicó tercero con siete votos de aliento, dos de desaliento y seis sin opinión. De esta manera, Bachelet quedó a cuatro apoyos de Grynspan y recibió cinco veces más rechazos que la candidata que encabezó la consulta.
Más atrás se situaron el expresidente senegalés Macky Sall, con seis apoyos y siete rechazos; la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, con cinco votos favorables y dos negativos; y el diplomático ugandés Olara Otunnu, con dos respaldos y cinco opiniones contrarias
Los resultados no son oficiales ni vinculantes, debido a que la votación se realizó a puertas cerradas y las papeletas fueron destruidas después del conteo. Sin embargo, estas consultas son utilizadas para determinar qué candidaturas tienen posibilidades de construir el consenso necesario dentro del Consejo de Seguridad.
Primera ronda deja a Grynspan como favorita inicial
Los 15 integrantes del organismo debían marcar, respecto de cada candidatura, una de tres alternativas: “alentar”, “desalentar” o “sin opinión”. La consulta permite medir tanto el nivel de apoyo como la resistencia que genera cada aspirante, aunque no define por sí sola quién continuará en competencia.
Según explicó El País, las cifras dejan inicialmente mejor posicionadas a Grynspan y Rodrigues-Birkett, dos mujeres provenientes de América Latina y el Caribe. La rotación geográfica no está establecida formalmente, pero existe la expectativa de que la región ocupe el cargo durante el próximo periodo.
Pese a quedar cuarta, Bachelet no está eliminada del proceso. Se esperan nuevas rondas en las próximas semanas y todavía podrían incorporarse otros candidatos capaces de alterar el escenario inicial.
No obstante, los cinco votos de rechazo representan una dificultad para la expresidenta, especialmente si alguno fue emitido por Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad con derecho a veto.
En esta primera consulta todos los países utilizaron papeletas iguales, por lo que no es posible distinguir si las opiniones negativas procedieron de miembros permanentes o temporales. En una etapa posterior se emplearán papeletas diferenciadas, conocidas como “votaciones de color”, que permitirán identificar la existencia de eventuales vetos.
Un candidato puede liderar las primeras rondas y, aun así, quedar fuera si recibe la oposición de una de las cinco potencias. Del mismo modo, una candidatura inicialmente rezagada puede mejorar su posición mediante negociaciones diplomáticas y la retirada de otros competidores.
La carrera puede extenderse durante varios meses
Tras la votación, el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, sostuvo que su país dejará que el proceso siga su curso y afirmó que el próximo secretario general deberá reformar la institución, hacerla más austera y fortalecer su relevancia internacional.
El diplomático añadió que la definición podría tomar “meses”, una señal de que todavía no existe consenso en torno a alguna candidatura. Ex-Ante recordó que Waltz ya había expresado reparos hacia Bachelet, aunque la votación secreta no permite afirmar que Estados Unidos se encuentre entre los países que rechazaron su nombre.
La candidatura de la exmandataria fue presentada originalmente por Chile, Brasil y México. Sin embargo, el Gobierno chileno retiró su patrocinio el 25 de marzo, por lo que actualmente permanece respaldada oficialmente por Brasil y México, según la documentación publicada por Naciones Unidas.
Para ser recomendado a la Asamblea General, el candidato finalmente seleccionado deberá obtener al menos nueve votos favorables en el Consejo de Seguridad y no recibir el veto de ninguno de sus cinco miembros permanentes. Posteriormente, los 193 países de la Asamblea General deberán confirmar el nombramiento.
El proceso utilizado en 2016 para elegir a António Guterres incluyó varias consultas preliminares entre julio y octubre. En esta ocasión también se espera una sucesión de votaciones, negociaciones y eventuales retiros antes de que el Consejo logre acordar un nombre.
La primera ronda debilitó la posición inicial de Bachelet frente a Grynspan, Rodrigues-Birkett y Grossi, pero no resolvió la competencia. La etapa determinante llegará cuando se conozca si alguna de las principales candidaturas enfrenta el rechazo de una potencia con capacidad de veto.
Foto: Hugo Ortiz Ron / Asamblea Nacional del Ecuador / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).