El Gobierno inició el cierre gradual del Programa Mujeres Rurales, iniciativa desarrollada desde 1992 mediante un convenio entre el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (Prodemu).
La medida contempla que durante 2026 no ingresen nuevas participantes y que el financiamiento estatal disminuya de manera progresiva hasta el término definitivo del programa en 2029. La decisión fue comunicada por la Dirección Nacional de INDAP a Prodemu el pasado 1 de junio.
Pese al cierre anunciado, INDAP aseguró que las mujeres que actualmente participan en la iniciativa mantendrán la atención comprometida y podrán incorporarse posteriormente a los instrumentos permanentes del servicio, relacionados con asesoría técnica, inversión, riego, comercialización, asociatividad y financiamiento.
El organismo atiende actualmente a cerca de 77 mil mujeres rurales, dentro de un universo superior a 160 mil usuarios a nivel nacional. Según la institución, el convenio con Prodemu correspondía a una modalidad específica mediante la cual se canalizaba una parte del acompañamiento destinado a las pequeñas productoras agrícolas.
El Programa Mujeres Rurales busca incrementar los ingresos de campesinas y pequeñas productoras mediante el fortalecimiento de iniciativas económicas vinculadas al mundo rural. Su modelo contempla desarrollo personal, autonomía económica, capacitación técnica, asociatividad, inversión, gestión de emprendimientos y apoyo para acceder a mercados.
NDAP defiende una reorganización de los recursos
La subdirectora nacional subrogante de INDAP, Antonella Pecchenino, sostuvo que el término progresivo del programa responde a una revisión técnica, presupuestaria, administrativa y de gestión.
De acuerdo con la autoridad, la iniciativa cuenta con un presupuesto aproximado de $3.800 millones, de los cuales cerca de $1.300 millones corresponden a gastos administrativos, mientras alrededor de $625 millones son ejecutados directamente por INDAP.
La institución plantea que la reorganización permitirá destinar los recursos a mecanismos permanentes de apoyo y mantener el acompañamiento de las productoras que cumplan con los requisitos para ser usuarias de INDAP.
Pecchenino aseguró que ninguna beneficiaria actual quedará sin atención y que las direcciones regionales revisarán los casos para facilitar su continuidad dentro de la red regular del servicio.
El cierre tampoco implica la suspensión inmediata de todas las actividades. Durante julio, INDAP mantenía abiertas convocatorias destinadas a mujeres que cursan el tercer año del programa, incluyendo concursos para financiar inversiones productivas en regiones como Atacama.
El proceso será, por tanto, progresivo: las participantes que ya ingresaron podrán completar las etapas comprometidas, mientras la incorporación de nuevas usuarias quedará suspendida desde este año.
Cuestionamientos por la pérdida de un programa especializado
La decisión generó críticas entre parlamentarias y organizaciones vinculadas al mundo rural, que advierten que los instrumentos generales de INDAP no necesariamente reemplazan el modelo integral desarrollado junto a Prodemu.
La presidenta de la Comisión de Agricultura del Senado, Alejandra Sepúlveda, calificó la iniciativa como el único programa nacional dedicado exclusivamente a mujeres rurales y destacó que su trabajo no se limita a transferir recursos.
Según la senadora, el programa combina el fortalecimiento de los derechos y la autonomía personal con capacitación productiva, comercialización y formación para administrar emprendimientos. Por ello, cuestionó que su desaparición pueda ser compensada únicamente mediante programas generales.
La controversia también ha sido abordada en el Senado, donde distintas comisiones han analizado las reducciones presupuestarias que afectan a Prodemu y otras fundaciones vinculadas a políticas sociales. En esas sesiones, el Ejecutivo ha atribuido los ajustes a dificultades financieras y a la necesidad de revisar la ejecución de los recursos públicos.
Uno de los principales reparos apunta a la posible pérdida del enfoque de género y del acompañamiento sostenido. El Programa Mujeres Rurales contempla procesos asociativos, capacitación técnica, inversión y desarrollo personal, además de actividades destinadas a facilitar la comercialización de productos y el acceso a nuevos mercados.
Desde INDAP, en cambio, sostienen que las productoras continuarán teniendo acceso a sus instrumentos de fomento y que el fin del convenio no equivale al término de toda política pública dirigida a las mujeres campesinas.
El debate se concentrará ahora en la capacidad del organismo para absorber a las beneficiarias y mantener un acompañamiento equivalente al entregado durante más de tres décadas por el programa conjunto con Prodemu.