Chile inició negociaciones bilaterales con Estados Unidos para ampliar la lista de productos nacionales exentos de la sobretasa arancelaria de 12,5% anunciada por Washington, que comenzó a aplicarse a parte de las exportaciones chilenas.
La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, señaló que las conversaciones buscan evitar el gravamen sobre productos como salmones, cerezas frescas, vinos, uvas, arándanos, carnes de ave y sales.
Según explicó la autoridad, representantes estadounidenses solicitaron a Chile entregar una nómina de bienes que pudieran ser revisados de manera bilateral. La petición surgió después de una visita realizada por el canciller Francisco Pérez Mackenna a Estados Unidos.
“Mandamos esa lista, estamos negociando”, afirmó Estévez en una entrevista con T13 Radio, citada por La Tercera. La Subrei se encuentra analizando cada producto y su impacto en la economía estadounidense para argumentar que estas exportaciones no compiten directamente con la producción local.
Uno de los principales argumentos chilenos es la complementariedad entre ambas economías. Estévez sostuvo que Estados Unidos no desarrolla una industria salmonera equivalente a la chilena y que varias frutas nacionales ingresan en temporadas distintas a las de producción estadounidense.
La autoridad mencionó como ejemplo a los arándanos, que son exportados desde Chile cuando Estados Unidos se encuentra en invierno. Con ello, el Gobierno busca demostrar que su ingreso no desplaza a productores locales y que, en algunos casos, permite mantener la oferta durante todo el año.
Chile exporta alrededor de 1.500 tipos de productos al mercado estadounidense. De ellos, un 53,5% quedó excluido de la nueva sobretasa, de acuerdo con los antecedentes entregados por la Subrei.
Entre los bienes que continúan ingresando con arancel cero se encuentran los cátodos de cobre refinado, la plata, el carbonato de litio, las naranjas y los kiwis. En cambio, parte de la oferta agrícola, pesquera y alimentaria quedó afectada por el gravamen y ahora es materia de negociación.
Sobretasa deriva de investigación sobre trabajo forzoso
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos anunció el 23 de julio la aplicación de aranceles de entre 10% y 12,5% a importaciones provenientes de 60 economías.
La medida fue adoptada tras investigaciones realizadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense. Washington cuestionó que distintos socios comerciales no cuenten con prohibiciones consideradas suficientemente efectivas para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
Chile quedó dentro del grupo sujeto a una sobretasa de 12,5%. Sin embargo, el Gobierno recalcó que la resolución estadounidense no sostiene que el país exporte productos fabricados con trabajo forzoso ni identifica mercancías chilenas específicas bajo esa condición.
La Subrei defendió que Chile cuenta con una institucionalidad laboral sólida, normas destinadas a prevenir el trabajo forzoso y compromisos internacionales vigentes. También sostuvo que la decisión estadounidense responde a diferencias sobre los mecanismos regulatorios reconocidos como efectivos por Washington.
El Ejecutivo agregó que la medida no fue dirigida específicamente contra Chile, pues el proceso abarcó a más de 60 economías que, en conjunto, representan casi la totalidad de las importaciones de Estados Unidos.
La investigación también incluyó a países como Australia, Brasil, Canadá, México, Perú, Corea del Sur y distintas economías europeas. Algunos recibieron una tasa de 10%, mientras otros quedaron sujetos al 12,5%, dependiendo de la evaluación estadounidense sobre sus mecanismos de prohibición y fiscalización.
El Gobierno chileno rechazó la aplicación del gravamen, al considerar que no se ajusta a los antecedentes técnicos, jurídicos y políticos entregados durante el proceso. No obstante, optó por mantener abiertas las conversaciones con Washington para reducir su impacto en los sectores exportadores.
La negociación producto por producto apunta ahora a demostrar que determinadas mercancías chilenas no afectan a los productores estadounidenses, no cuentan con suficiente oferta local o son esenciales para completar la demanda del mercado.
La propia normativa estadounidense contempla exenciones para materias primas, productos cuya ausencia podría generar problemas de abastecimiento y bienes que no pueden producirse en cantidades suficientes dentro de Estados Unidos.
Por ahora, no existe una fecha pública para el cierre de las conversaciones ni certeza sobre cuántos productos podrían incorporarse a la lista de exenciones. La Subrei aseguró que continuará las gestiones técnicas y políticas para mejorar las condiciones de acceso de la canasta exportadora chilena.