El sistema frontal no ha golpeado de la misma manera a todo el país. Mientras algunas regiones comenzaron la jornada de este viernes contabilizando viviendas destruidas, evacuaciones y daños en infraestructura, otras permanecen aún bajo alerta ante precipitaciones que todavía podían intensificarse.
BioBío, Valparaíso y Coquimbo concentran buena parte de las emergencias y de la preocupación de las autoridades. En la primera, los fuertes vientos, las marejadas y el desborde de cursos de agua dejaron afectaciones severas; en la segunda, los cortes eléctricos, anegamientos y problemas de conectividad marcaron la mañana; y en la tercera, el deterioro de rutas y el aumento de las lluvias mantenían abierto un escenario todavía incierto.
Según recopiló La Tercera, la emergencia ha estado marcada tanto por los daños ya consumados como por la posibilidad de que las condiciones meteorológicas empeoren en zonas donde los suelos comienzan a saturarse.
Biobío vuelve al centro de la emergencia
La Región del Biobío fue una de las primeras en evidenciar la fuerza del temporal. Las ráfagas de viento superaron los 100 kilómetros por hora en sectores costeros, mientras las lluvias, marejadas e inundaciones provocaron daños en comunas como Penco, Tomé, Curanilahue y Arauco.
Penco volvió a quedar en el centro de una emergencia meses después del megaincendio que afectó a la zona durante el verano. De acuerdo con el balance entregado por su alcalde a La Tercera, más de 80 viviendas registraban algún grado de afectación y entre 10 y 12 presentaban pérdida total. También se informaron daños completos en tres emprendimientos comerciales.
En Cerro Verde, el viento destruyó 12 viviendas, mientras las marejadas golpearon el borde costero y dañaron estructuras destinadas a contener el avance del mar. Las autoridades ordenaron evacuaciones en sectores como Cerro Verde Bajo, Lirquén y La Poza, además del despliegue de maquinaria y equipos para evaluar los daños y aplicar las fichas FIBE.
La emergencia también alcanzó a Tomé, donde se registraron viviendas inundadas por crecidas, y a Curanilahue y Arauco, afectadas por el aumento de los ríos que atraviesan ambas comunas. El Presidente José Antonio Kast se trasladó por tierra hasta la región, luego de que las condiciones meteorológicas dificultaran las operaciones aéreas en el aeropuerto Carriel Sur.
Valparaíso: cortes de luz, anegamientos y aislamiento
En la Región de Valparaíso, el temporal provocó caída de árboles y postes, inundaciones de calles, derrumbes y restricciones para vehículos y peatones. Sectores de las avenidas Borgoño, en Viña del Mar, y Altamirano, en Valparaíso, permanecían con tránsito limitado durante la jornada.
El transporte ferroviario también presentó dificultades. La caída de un árbol entre El Salto y Quilpué obligó a reducir la frecuencia de los servicios, mientras la inundación de la estación Villa Alemana impedía el acceso normal de pasajeros.
Uno de los focos más complejos se encontraba en Petorca. Bío Bío Chile reportó que alrededor de 600 familias permanecían aisladas o con riesgo de perder conectividad tras la reactivación de cursos de agua y los daños en caminos. Equipos de emergencia evaluaban distintas alternativas para restablecer el tránsito y responder ante eventuales urgencias.
En la comuna de Valparaíso, Placilla de Peñuelas aparecía como una de las zonas más críticas, luego de registrar cerca de 180 milímetros de agua caída. La alcaldesa Camila Nieto advirtió sobre el riesgo de desbordes de esteros y remociones en masa, mientras los equipos municipales mantenían vigilancia en sectores vulnerables y respondían a cientos de solicitudes relacionadas con inundaciones, árboles caídos y fallas eléctricas, informó Bío Bío Chile.
El suministro eléctrico fue otro de los principales problemas. A las 08:00 horas del viernes, 71.329 clientes permanecían sin energía en la región, según cifras de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles. Valparaíso, Viña del Mar, San Felipe y Quilpué figuraban entre las comunas más afectadas en ese balance.
Coquimbo enfrenta las horas más inciertas
A diferencia de Biobío, donde una parte importante de los daños ya era visible, en Coquimbo la preocupación está puesta en la evolución del temporal. Durante la mañana del viernes, las precipitaciones comenzaron a intensificarse y algunos sectores de Los Vilos y Salamanca quedaron aislados por el deterioro o colapso de rutas.
La región ya había enfrentado fuertes ráfagas de viento, marejadas y daños materiales durante la primera parte del evento. Sin embargo, las autoridades advertían que los mayores efectos de la lluvia todavía podían estar por venir.
El gobernador regional, Cristóbal Juliá, planteó que el fenómeno podría transformarse en un evento excepcional para la zona, considerando la cantidad de agua proyectada y la continuidad de las precipitaciones. El Presidente Kast también incluyó a Coquimbo entre los territorios que concentraban mayor preocupación, junto con Biobío y eventualmente el sur de Atacama.
La alarma meteorológica emitida para Coquimbo, Valparaíso y la Región Metropolitana contemplaba precipitaciones intensas y continuas desde la madrugada del viernes hasta la noche del domingo, en un contexto de progresiva saturación de los suelos. La medida llevó a las autoridades a reforzar el llamado a evitar ríos, quebradas y sectores expuestos a desbordes o remociones en masa.
Así, el mapa del temporal muestra realidades diferentes, pero conectadas por una misma amenaza. Biobío comienza a dimensionar pérdidas severas; Valparaíso intenta restablecer servicios y conectividad; y Coquimbo se prepara para una fase que podía resultar más intensa que todo lo ocurrido hasta ese momento.
Las cifras y daños registrados durante este viernes reflejan una emergencia todavía en desarrollo, con equipos desplegados en terreno y varias regiones enfrentando el riesgo de nuevas evacuaciones, interrupciones de servicios y afectaciones a viviendas.
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