Fernando Kliche llegó a Chile a los 25 años, siguiendo una ruta que ya tenía apellido en la televisión nacional. Su padre, Walter Kliche, era una figura reconocible para el público chileno después de La madrastra, y él, aunque venía desde otro oficio, era médico veterinario, terminó cambiando el cuidado de animales por los sets de televisión.
Nacido en Montevideo el 8 de octubre de 1954, debutó en 1981 en Casagrande, una teleserie que abrió una carrera marcada por Canal 13, los elencos estables y una forma de ficción que convirtió a sus actores en visitas habituales dentro de las casas chilenas. Su muerte fue confirmada por ChileActores.
Durante los años 80 y 90, Kliche se instaló como uno de los galanes reconocibles de la pantalla. Pasó por producciones como La intrusa, ¿Te conté? y Marrón Glacé, esta última clave para fijar su imagen pública en una época donde las teleseries todavía eran conversación familiar y fenómeno masivo. Pero su carrera no quedó encerrada en el melodrama. También circuló por programas de entretención como Video loco, Maravillozoo y los sketches de Venga conmigo, ampliando su presencia hacia el humor y la comedia en shows de televisión.
Con el tiempo, su rostro también se volvió parte de otra tradición televisiva: la comedia en vivo. En Teatro en Chilevisión, Kliche fue parte de un elenco estable que durante años llevó obras humorísticas a la pantalla abierta junto a figuras como Patricio Torres, Ana María Gazmuri y Rolando Valenzuela.
En una entrevista publicada por The Clinic en 2024, Kliche hablaba de su carrera con nostalgia. Decía que el público chileno lo había recibido bien, que gracias a eso pudo construir una trayectoria profesional, y defendía la actuación como trabajo: “el oficio de los actores no es un hobby”, planteó entonces. En esos años seguía vinculado al público a través de charlas, teatro, monólogos, stand up y proyectos sonoros como la audioserie Paraíso sin escalas.
Su último vínculo con las teleseries quedó marcado por una despedida inconclusa. Según The Clinic, Kliche había alcanzado a grabar escenas para Prohibida obsesión, próxima nocturna de Mega, antes de retirarse tras ser diagnosticado con cáncer de páncreas. Esas escenas no serían emitidas por su reemplazo en la producción, pero quedaron como registro de un actor que, incluso al final, seguía cerca del set. Fernando Kliche atravesó teleseries, teatro y comedia porque entendió la actuación no como una etiqueta, sino como una forma de permanecer frente al público.