Para miles de venezolnos en Chile, el terremoto que golpeó a su país de origen no fue una noticia lejana. Fue una espera frente al celular, mensajes sin respuestas, llamadas que no entraban y la búsqueda de información entre familiares, redes sociales y grupos comunitarios.
La emergencia volvió a mostrar una dificultad que va más allá del desastre natural: la comunidad venezolana residente en Chile no cuenta actualmente con una embajada o consulado operativo de Venezuela en el país, en medio del quiebre diplomático entre Santiago y Caracas.
Según reporó La Tercera, el edificio ubicado en calle Bustos, en Providencia, donde funcionaba la representación venezolana, permanece cerrado desde 2024. El mismo medio recogió testimonios de venezolanos en Chile que pasaron horas intentando comunicarse con familiares tras el sismo, dependiendo principalmente de internet, llamadas informales y redes personales.
La situación ocurre en un país donde la población venezolana es hoy el principal grupo migrante. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas el Censo 2024 registró 1.608.650 personas nacidas fuera de Chile, equivalente al 8,8% de la población residente habitual. Dentro de ese grupo. Venezuela aparece como el principal país de nacimiento con un 41,6%.
Una comunidad numerosa frente a una emergencia a distancia
Reuters informó que Estados Unidos activó asistencia tras los sismos y que los movimientos provocaron daños severos, edificios colapsados y personas atrapadas entre escombros en Venezuela. La agencia también consignó que distintos actores internacionales comenzaron a coordinar apoyo humanitario y equipos de respuesta ante la emergencia.
En Chile, la reacción oficial se expresó a través del Ministerio de Relaciones Exteriores. Cancillería manifestó su solidaridad con Venezuela y disposición a colaborar con ayuda humanitaria en caso de ser requerida, pese a que las relaciones diplomáticas entre ambos países se encuentran suspendidas.
El problema para la comunidad venezolana no es solo emocional. La falta de representación consular puede afectar trámites de documentos, renovación de pasaportes, legalizaciones, solicitudes de orientación o gestiones urgentes en situaciones de crisis. Según La Tercera, algunos venezolanos deben viajar a países como Argentina o Uruguay, o incluso regresar a Venezuela, para resolver trámites documentales que antes podían realizarse en Chile.
El quiebre diplomático y sus efectos prácticos
El deterioro de las relaciones entre Chile y Venezuela se profundizó tras las elecciones presidenciales venezolanas de julio de 2024. En enero de 2025, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que Chile decidió poner término a la misión de su embajador ante Venezuela, Jaime Gazmuri, luego de que el personal diplomático chileno fuera expulsado de Caracas y ante la falta de condiciones para un diálogo bilateral efectivo, según comunicó la propia Cancillería chilena.
Semanas después, el escenario consular se volvió aún más complejo. El 30 de enero de 2025, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que la Cancillería venezolana solicitó a los consulados de Chile en Caracas y Puerto Ordaz el cese de sus servicios consulares. En el mismo comunicado, Chile señaló que esa decisión afectaba tanto a connacionales residentes en Venezuela como a ciudadanos venezolanos que requirieran atención consular.
Aunque esa medida se refiere a los consulados chilenos en Venezuela, forma parte del mismo escenario de ruptura institucional entre ambos países. En paralelo, la representación venezolana en Chile permanece cerrada, dejando a una comunidad numerosa sin un canal consular regular en territorio chileno.
La emergencia posterior al terremoto muestra una consecuencia concreta de ese quiebre: cuando ocurre una crisis, la ausencia de canales diplomáticos y consulares reduce las vías formales para pedir orientación, verificar información o canalizar necesidades de familias afectadas.
Para el Estado chileno, el margen de acción también queda condicionado por la falta de relaciones normales con Caracas. La ayuda humanitaria puede coordinarse mediante mecanismos excepcionales, organismos internacionales o vías humanitarias, pero no existe el mismo marco de cooperación que habría con embajadas y consulados funcionando plenamente.
En medio de la emergencia, la comunidad venezolana en Chile volvió a organizarse desde sus propias redes: llamadas familiares, grupos de WhatsApp, contactos por redes sociales y apoyo entre compatriotas. Esa vía informal ha sido clave para enfrentar las primeras horas de incertidumbre.
Imagen referencial de la Embajada de Venezuela en Santiago. Foto: Aquintero82 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0