El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como el “Niño Guerrero”, máximo líder del Tren de Aragua, una de las organizaciones criminales venezolanas con mayor expansión en América Latina.
Según informó Reuters, Trump aseguró en Truth Social que, bajo su dirección, el Comando Sur de Estados Unidos ejecutó un “ataque cinético rápido y letal” que habría terminado con la vida del líder criminal. El mandatario afirmó además que la operación fue coordinada con autoridades en Venezuela.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, también confirmó públicamente la operación y señaló que el ataque se habría realizado a comienzos de esta semana contra un recinto asociado al Tren de Aragua en Venezuela. De acuerdo con AP, Hegseth sostuvo que Guerrero fue “confirmado muerto” durante el operativo.
Guerrero era considerado el fundador y principal cabecilla del Tren de Aragua, organización que nació en la cárcel de Tocorón, en el estado venezolano de Aragua, y que en los últimos años se expandió por distintos países de la región.
Estados Unidos había designado al Tren de Aragua como organización terrorista extranjera y mantenía una recompensa de hasta US$5 millones por información que permitiera la captura o condena de Guerrero. La justicia estadounidense también lo había acusado en una corte federal de Nueva York por delitos vinculados a crimen organizado y apoyo a terrorismo.
En Chile, el Tren de Aragua ha sido investigado por delitos como trata de personas, secuestros, homicidios, extorsiones, explotación sexual, tráfico de drogas y lavado de activos. En septiembre de 2023, la Fiscalía de Tarapacá emitió una orden de detención contra Guerrero, después de detectar la expansión de la organización en territorio chileno.
El “Niño Guerrero” se encontraba prófugo desde 2023, cuando escapó antes de un operativo masivo de fuerzas venezolanas en la cárcel de Tocorón. Ese recinto había sido descrito durante años como el centro de operaciones de la organización criminal.
La eventual muerte del líder del Tren de Aragua no implica necesariamente el fin de la red. Como ocurre con otras estructuras criminales transnacionales, su expansión depende de células, mandos regionales, redes financieras y operadores instalados en distintos países.
En Chile, de hecho, las investigaciones han mostrado que el Tren de Aragua no opera solo como una banda de calle, sino también como una red económica capaz de mover grandes cantidades de dinero. La reciente Operación Tokio, centrada en lavado de activos, abrió una arista clave sobre cómo la organización habría usado empresas, cuentas bancarias, criptomonedas y operadores locales para mover fondos.