Chile enfrenta una transformación demográfica profunda. Según cifras recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) recogidas por The Clinic, el país registró por primera vez una tasa de fecundidad de 0,99 hijos por mujer, ubicándose entre las más bajas del mundo y por debajo del nivel de reemplazo generacional.
El dato confirma una tendencia que se venía observando hace años: cada vez nacen menos niños y la población envejece más rápido. Según The Clinic, en 2025 se registraron 146.446 nacimientos, cerca de 130 mil menos que en 1993. Además, uno de cada cinco partos correspondió a una madre extranjera, dato que refleja el peso que ha tenido la migración en la dinámica demográfica reciente del país.
El fenómeno no es solo nacional. Tiene consecuencias directas para las comunas, porque impacta en la matrícula escolar, la demanda por salas cuna y jardines infantiles, la atención primaria, el cuidado de adultos mayores, la vivienda y la forma en que los municipios planifican servicios para los próximos años.
Menos nacimientos y más envejecimiento
El INE ya había advertido que la fecundidad chilena se mantiene bajo el nivel de reemplazo generacional, estimado en 2,1 hijos por mujer. En 2024, la tasa global de fecundidad fue de 1,03 nacidos vivos promedio por mujer, inferior al 1,16 registrado en 2023. La Región Metropolitana y Magallanes estuvieron incluso por debajo del promedio nacional, con 0,92 y 0,93 hijos por mujer, respectivamente.
Las proyecciones oficiales del INE indican que la población chilena alcanzaría su máximo hacia 2035, con más de 20,6 millones de habitantes, para luego comenzar una reducción gradual desde 2036. El organismo también proyecta que, a partir de 2028, las defunciones superarían a los nacimientos.
Ese cambio marca un punto de inflexión: Chile dejaría de crecer por nacimientos y dependería cada vez más de la composición etaria, la migración y las políticas públicas para sostener su población activa.
Por qué importa a nivel local
Para comunas como El Monte, Talagante, Peñaflor, Isla de Maipo y Padre Hurtado, la baja natalidad no es un dato lejano. Si nacen menos niños, los municipios y servicios públicos deberán proyectar con mayor precisión la demanda futura de escuelas, jardines infantiles, programas de infancia y atención de salud familiar.
Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población aumenta la presión sobre la atención primaria, los programas de cuidados, la salud mental, la movilidad urbana y la asistencia social para personas mayores.
El Censo 2024 también mostró que la Región Metropolitana presenta el menor porcentaje de mujeres entre 15 y 49 años con hijos en el país, con 53,5%. A nivel nacional, el porcentaje de mujeres de ese tramo etario con hijos bajó desde 70,7% en 1992 a 56,6% en 2024, según el INE.
Este dato es relevante porque El Monte y la Provincia de Talagante forman parte de una región donde los cambios familiares, laborales y de vivienda están modificando la forma en que las personas proyectan tener hijos.
Casi la mitad de las comunas con más muertes que nacimientos
Según el reportaje de The Clinic, el recambio poblacional ya está en riesgo en una parte importante del país: en casi la mitad de las comunas se registran más defunciones que nacimientos. El mismo medio señala que ya hay tres regiones donde mueren más personas de las que nacen.
La tendencia obliga a mirar la realidad comunal con datos actualizados. No todas las comunas envejecen al mismo ritmo ni enfrentan los mismos desafíos. Algunas zonas pueden seguir creciendo por migración interna o internacional, mientras otras comienzan a registrar menos niños, más adultos mayores y hogares más pequeños.
En el caso de la Provincia de Talagante, el punto clave será observar cómo evolucionan los nacimientos, las defunciones, la matrícula escolar y la demanda de servicios de salud en los próximos años.
Un debate que va más allá de la natalidad
Especialistas han advertido que la baja natalidad no debe abordarse desde la presión social para tener hijos, sino desde las condiciones que permiten formar familia: vivienda, estabilidad laboral, conciliación entre trabajo y crianza, acceso a cuidados, salud reproductiva y apoyo a la primera infancia.
El propio INE proyecta una reducción sostenida de los menores de 15 años y un fuerte aumento de las personas mayores. Para 2070, las personas de 65 años o más podrían superar el 40% de la población, mientras los menores de 15 años caerían a 7,2%.
Por eso, la discusión no es solo cuántos niños nacen, sino cómo se preparan el Estado, los municipios y las comunidades para un país con menos niños, más adultos mayores y nuevas necesidades sociales.
En comunas como El Monte, esta transformación debería incorporarse a la planificación local: desde la red de salud y los programas sociales hasta la infraestructura educativa, los espacios públicos y las políticas de cuidado.