La suspensión de clases en la Escuela El Remanso, ocurrida tras problemas de luz y agua, abrió un nuevo flanco para la administración municipal de El Monte. Una boleta eléctrica atribuida al establecimiento comenzó a circular en redes sociales y muestra un saldo anterior vencido, además de una advertencia de corte por no pago posterior al 12 de mayo de 2026.
El documento difundido corresponde, según la imagen publicada, a un cliente ubicado en “El Monte, sector El Remanso S/N”, con fecha de emisión del 4 de mayo de 2026. En el detalle aparece un “saldo anterior servicio eléctrico” por $159.565, asociado a una instrucción de corte después del 12 de mayo, además de otros cargos que elevan el total a pagar a $306.100.

El antecedente no permite, por sí solo, establecer responsabilidades administrativas ni concluir si el corte se produjo exclusivamente por una deuda. Tampoco reemplaza una confirmación formal de la empresa eléctrica o del municipio. Pero sí instala una pregunta relevante para la comunidad escolar: ¿cómo llegó una escuela municipal a una suspensión de clases vinculada a servicios básicos?
La duda es especialmente sensible porque no se trata de cualquier recinto. La Escuela El Remanso es un establecimiento rural de El Monte. Su Proyecto Educativo Institucional, alojado por el Ministerio de Educación, la identifica con RBD 10741-7, ubicada en Camino La Puntilla kilómetro 5, y la describe como una escuela dependiente de la Ilustre Municipalidad de El Monte, orientada a entregar educación a niños y niñas del sector rural y urbano de la comuna.
En su reseña histórica, el propio documento señala que la escuela fue creada para facilitar el acceso a la educación de familias del sector La Puntilla y alrededores, debido a la distancia y a la falta de transporte. Ese contexto hace que una suspensión de clases tenga un impacto mayor: afecta a estudiantes, apoderados, alimentación escolar, rutinas familiares y continuidad pedagógica.
El caso también ocurre en un momento relevante para la educación pública local. La Dirección de Educación Pública explica que los Servicios Locales de Educación Pública reemplazan a los municipios como sostenedores de los establecimientos educacionales. En la Provincia de Talagante, el propio SLEP Talagante informó que se prepara para el traspaso educativo previsto para 2027. Hasta que ese proceso se concrete, la gestión cotidiana de los establecimientos municipales sigue siendo un asunto central para las administraciones comunales.
La suspensión de clases por falta de servicios básicos está contemplada por la normativa educacional, pero no como un trámite menor. En su ficha sobre Normativa Calendario Escolar, Ayuda Mineduc señala que la suspensión está permitida cuando el establecimiento debe decidir que los alumnos no asistan por razones de fuerza mayor, como cortes de agua o luz. También indica que la situación debe ser informada al Departamento Provincial de Educación dentro de las 48 horas siguientes y que debe presentarse un plan de recuperación de clases.

Por eso, más allá de la boleta, el punto de fondo es administrativo y político: si existía una advertencia de corte, si hubo deuda previa, quién debía detectar el problema, qué unidad municipal tenía la responsabilidad de pago y si el sostenedor informó oportunamente la suspensión a la autoridad educacional.
La Municipalidad de El Monte identifica en su sitio institucional a la alcaldesa Zandra Maulén Jofré con funciones de “dirigir, administrar y vigilar el buen funcionamiento” del municipio. En la misma página, el Departamento de Administración y Finanzas aparece con funciones vinculadas a la administración financiera, contabilidad, presupuesto y pago de obligaciones municipales. También se detallan funciones de Tesorería y de control interno.
Ese organigrama vuelve razonable una pregunta pública: ¿qué sistema de alerta existe para evitar que una escuela llegue a una situación de corte o suspensión por cuentas de servicios básicos?
En redes sociales, la publicación que difundió la boleta sostuvo que el documento contradiría lo señalado públicamente durante el Concejo Municipal por el jefe de gabinete de la alcaldesa Zandra Maulén. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, El Carrerino no contaba con una versión formal de la Municipalidad de El Monte ni con una confirmación independiente de la empresa eléctrica respecto del origen, estado de pago o trazabilidad de la cuenta difundida.
Esa precisión es importante. La existencia de una boleta con saldo vencido abre dudas, pero no basta por sí sola para afirmar negligencia, falta administrativa o entrega deliberada de información incorrecta. Lo que sí permite sostener es que el caso requiere una explicación pública.
Para los apoderados, la discusión no es solo contable. Cuando una escuela suspende clases por agua o luz, las familias deben reorganizar cuidados, traslados y alimentación. En sectores rurales, donde la distancia y la conectividad pesan más, cada interrupción golpea de manera distinta que en zonas urbanas con más alternativas.
El Remanso, además, no es un establecimiento marginal dentro de la comuna. La Cuenta Pública 2024 de la Municipalidad de El Monte registra a la Escuela El Remanso dentro de la red de establecimientos educacionales municipales, con matrícula informada para ese año. Es decir, se trata de un servicio educativo bajo administración pública local.

El episodio deja varias preguntas abiertas que la comunidad tiene derecho a conocer: si la deuda estaba vigente al momento de la suspensión; si la cuenta fue pagada antes o después del corte; si hubo aviso previo de la empresa; si el establecimiento informó a tiempo a la autoridad educacional; si se activó un plan de recuperación de clases; y si el municipio revisará sus controles internos para evitar que algo similar vuelva a ocurrir.
En un año marcado por la transición hacia el SLEP Talagante, estos casos también sirven como prueba de gestión. La educación pública local no solo se juega en discursos sobre calidad, infraestructura o participación comunitaria. También se juega en tareas básicas: pagar a tiempo, anticipar problemas, responder con transparencia y asegurar que una escuela pueda funcionar con normalidad.
La boleta difundida no cierra el caso. Lo abre.
Y mientras no exista una explicación clara, el problema seguirá siendo más grande que una cuenta de luz: será una señal de alerta sobre cómo se administran los servicios esenciales de las escuelas municipales de El Monte.
Imagen generada con Inteligencia Artificial. El Carrerino 2026.