Un reportaje de T13 volvió a instalar el debate sobre los efectos de las medidas de control fronterizo en Colchane, Región de Tarapacá, luego de mostrar operativos del Ejército y la PDI en una de las zonas más sensibles de la frontera con Bolivia.
De acuerdo con la publicación de Canal 13, la construcción de una nueva zanja en Colchane ha logrado disminuir la inmigración irregular en ese punto fronterizo. El reportaje también advirtió un nuevo desafío para las autoridades: redes de contrabando y tráfico que intentan intervenir las zanjas o habilitar pasos clandestinos para mantener sus rutas.
A partir de ese registro televisivo, publicaciones en redes sociales han difundido que la baja migratoria en Colchane llegaría hasta un 95%. Sin embargo, este dato corresponde tratarlo como una estimación atribuida al reportaje y a su circulación posterior, no como una estadística nacional del Gobierno.
El despliegue forma parte del Plan Escudo Fronterizo, una de las principales apuestas del Gobierno del Presidente José Antonio Kast para reforzar el control en la macrozona norte. La estrategia contempla zanjas, barreras físicas, tecnología de vigilancia, mayor presencia militar y coordinación institucional para enfrentar el ingreso irregular, el contrabando y el crimen organizado en pasos críticos del norte del país.
El plan comenzó a implementarse durante marzo, pocos días después del cambio de mando. T13 ya había informado que las excavaciones en pasos críticos como Colchane y Chacalluta estarían a cargo de las Fuerzas Armadas y que las obras comenzarían dentro de los días posteriores a la firma del decreto presidencial.
La comparación con las cifras previas es relevante. De acuerdo con datos oficiales de Sernamig y la PDI citados por La Tercera, en marzo de 2026 se registraron 2.065 ingresos clandestinos, un alza de 53,1% respecto de febrero, cuando hubo 1.348 casos. En enero, la cifra había llegado a 1.447. Ese aumento corresponde al periodo previo o inicial de implementación del nuevo plan fronterizo, en el tramo final del gobierno de Gabriel Boric y el comienzo de la actual administración.

Además, las mediciones no son exactamente equivalentes. Una baja del flujo observado en Colchane se refiere a un punto específico de la frontera con Bolivia. En cambio, las cifras nacionales de Sernamig y la PDI consideran registros y autodenuncias por ingreso irregular, que pueden realizarse en distintas regiones del país y no necesariamente corresponden al lugar exacto por donde ocurrió el ingreso.
Pese al aumento mensual de marzo frente a febrero, los datos nacionales muestran una baja frente al mismo periodo del año anterior. Según El Dínamo, entre enero y marzo de 2026 se registraron 4.860 autodenuncias ante la PDI, por debajo de las 6.377 del primer trimestre de 2025. Es decir, el país enfrentaba una presión migratoria activa, pero dentro de una tendencia anual menor.
Otros antecedentes apuntan a una disminución progresiva del flujo detectado en la frontera norte. CIPER informó, a partir de un reporte de la Subsecretaría de Seguridad Pública, que marzo de 2022 fue el peak reciente, con 5.572 ingresos irregulares detectados por Chacalluta, Colchane y Ollagüe. Esa cifra bajó a 3.041 en marzo de 2024 y a 1.846 en 2025. Además, enero y febrero de 2026 estuvieron entre los meses con menos ingresos detectados en esos pasos desde que los militares se sumaron al control fronterizo.
Con estos antecedentes, el escenario muestra una lectura favorable para las medidas focalizadas en Colchane, pero todavía pendiente de confirmación estadística más amplia. El reportaje de T13 apunta a una baja importante en ese punto fronterizo tras la construcción de zanjas y el despliegue de operativos. Al mismo tiempo, las cifras nacionales previas muestran que el Gobierno recibió un contexto complejo, con alzas mensuales en ingresos clandestinos antes de la implementación plena del plan.
Por ahora, el desafío será comprobar si la baja observada en Colchane se mantiene en el tiempo y si logra traducirse en una reducción sostenida a nivel nacional. También será clave observar si los flujos migratorios se reducen efectivamente o si se desplazan hacia otras rutas menos vigiladas.
En ese sentido, el Plan Escudo Fronterizo comienza a mostrar señales en una zona crítica, pero su impacto real deberá medirse con datos consolidados de los próximos meses.
Imagen referencial de Colchane, Región de Tarapacá.