La agresión sufrida por la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, durante una actividad en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia, abrió nuevas preguntas sobre las condiciones de seguridad en que se desarrolló la visita oficial.
Según informó Emol, la secretaria de Estado no contaba con escolta especial al momento de los incidentes y debió abandonar el lugar en un vehículo de la Armada, con apoyo de funcionarios presentes en la ceremonia.
La publicación señala que Lincolao fue increpada por manifestantes con gritos, insultos, lanzamiento de líquido y golpes al automóvil en que escapó del recinto. En ese contexto, la presencia de la PDI fue descrita como fortuita, ya que los funcionarios asistían a la actividad por invitación al jefe regional de la institución en Los Ríos y no como parte de un dispositivo de resguardo para la ministra.
Emol también detalla que fue clave la presencia de un oficial de la Armada, invitado a la ceremonia, quien subió a la ministra a un vehículo institucional que era conducido por un marino.
En paralelo, Carabineros se mantuvo fuera del campus, debido a que la universidad es un recinto privado y los funcionarios no podían ingresar sin autorización. El rector de la casa de estudios, citado por el medio, indicó que no existió una solicitud formal para permitir su entrada cuando comenzaron los incidentes.
Otro de los antecedentes relevantes es que Lincolao no cuenta con protección policial especial porque, según el reporte, su “perfil de riesgo” era considerado bajo. Sin embargo, tras lo ocurrido, podría evaluarse un cambio en las medidas de seguridad dispuestas para la autoridad.
La información agrega una nueva dimensión al caso, ya que no solo pone el foco en la agresión misma, sino también en el nivel de preparación y resguardo con que se desarrolló una actividad oficial de alto perfil en una universidad. Esta última es una inferencia periodística razonable a partir de los antecedentes reportados.